Las Tunas, Cuba. Jueves 24 de Agosto de 2017
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¿Contra la naturaleza?, ni en juego

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Descarga eléctricaLas Tunas.- Cuando Pepe llegó a casa y contó la historia, a todos se nos oprimió el corazón; Alejandrito solo tenía 11 años y un trueno lo había arrancado de la vida, en el municipio de Florida de la vecina Camagüey, ahora hace ya casi cinco años; otra vez sentí esa sensación de dolor al conocer de una víctima reciente de una descarga eléctrica, aquí en Las Tunas.

La irresponsabilidad de bañarse en un aguacero cuando está tronando, es frecuente y muchos, sobre todo, niños, adolescentes y jóvenes, desafían a la naturaleza y salen a la calle, mientras se producen descargas eléctricas, porque creen tener tiempo para reaccionar.

Primero se observa el relámpago, después se escucha el trueno, porque la luz se transmite más rápido que el sonido, pero los segundos son cortos.

La mayoría expresa: ¡le cayó un trueno!, pero lo que mata es el relámpago, chispa producida cuando las descargas eléctricas se producen entre dos nubes o entre una nube y la tierra.

Desde la época de los romanos, vikingos musulmanes, hindúes… se teme a esa descomunal energía interpretada como castigo o señal de origen divino.

Muchos siglos después los rayos, siguen arrebatándonos vidas, sobre todo, jóvenes que no miden el alcance de sus acciones.

Las abuelas siempre han advertido que cuando llueve no debemos bañarnos o usar agua corriente para cualquier otro propósito. Tampoco estar bajo árboles, postes, estructuras metálicas; hablar por teléfono; andar en un espacio abierto y plano; en vehículos abiertos como tractores, botes, e incluso circular sin ropas o descalzos.

Por lo general al sorprendernos historias cercanas comprendemos que la naturaleza no vacila mientras descarga su energía sobre la tierra.

Cuando una tormenta está cerca debemos buscar refugio dentro de una edificación o automóvil, mantener las ventanas cerradas, desenchufar los aparatos electrodomésticos; si se está en un campo, refugiarse bajo los árboles más bajos; en el mar regresar a tierra y sobre todo ser muy responsable.

Episodios dolorosos como el del pequeño Alejandrito, sorprendido por una descarga eléctrica natural, cuando montaba a caballo, detrás del ganado, allá en la finca de sus padres, en la vecina Camagüey, que lo separó del amor de los suyos hace casi cinco años, pueden evitarse con un poco de conciencia, responsabilidad y cuidado.

/mdn/

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Sobre Darletis Leyva González

Periodista, graduada de la Universidad de Oriente. Se desempeña como reportera con excelentes resultados en su gestión diaria. Es aguda en sus trabajos de opinión. Una de sus características es contar historias de vida en la que el factor humano está siempre presente. Atiende los temas de salud, entre otros. Miembro de la Unión de Periodistas de cuba, premiada en varios concursos. @DarletisLG

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