Las Tunas, Cuba. Lunes 23 de Octubre de 2017
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Pacientes con ulcera de pie diabético de vuelta al camino

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Pacientes beneficiados con Heberprot-P

Pacientes beneficiados con Heberprot-P junto al equipo médico. (Tiempo21 Foto/Angeluis)

Las Tunas.- Diabética desde hace mucho tiempo, a los 78 años de edad a Elsa Fernández Pérez, una ulcera en grado isquémico en su pie, con mucha infección, parecía llevarla irremediablemente a la amputación.

Era un Wagner cuatro, de  una clasificación de cinco grados de complejidad. A eso se integraba una enfermedad vascular periférica asociada, hipertensa, senil, insulino dependiente.  El mundo de ella,  su hija Juana Hilda Pérez y del resto de la familia parecía venirse abajo.

Tan solo por su avanzada edad Elsa requería atenciones especiales, sin su pie sería el peor de los males. Ya no le importaba vivir, total ¿para qué?

A Ernet Angel Leyva Solís le encanta su oficio de cantinero aunque le exige muchas horas de pie. Es diabético insulino dependiente.

Paciente beneficiada con Heberprot-P. (Tiempo21 Foto/Angeluis)

Paciente Elsa Fernández Pérez y su hija. (Tiempo21 Foto/Angeluis)

Tal vez por eso cuando apareció la primera ulcera todo para él se trastocó y durante la segunda, ocasionada por una fricción del zapato,  no fue diferente. Reclamó hacer más para prevenir, necesitan sobre todo calzado conveniente que no les dañen  los pies porque el laboratorio donde se los ofertan casi nunca tiene.

Rubert Velázquez Tamayo trabaja en la Empresa de muebles Ludema. En septiembre del 2013 un pinchazo le provocó una infección, perdió tejido y solo entonces supo que era diabético. Estuvo ingresado en una sala de angiología. En su casa todo comenzó a ser diferente.

En enero pasado Juan Ramón Pérez Peña sufrió una lesión en una de sus extremidades que lo mantuvo ingresado por 18 días. Tuvo que desatender por algún tiempo su función de administrador de una fábrica de galletas y todas las demás tareas de la casa y el trabajo.

Similar vivencia tuvo Rolando Llovera, el es trabajador de educación. Se pinchó el  pie derecho y le sobrevino una ulcera que lo llevó al hospital Ernesto Guevara y luego al policlínico  de su área de salud.

Su rutina diaria se alteró. De su familia siempre alguien tenía que dejar de trabajar para cuidarlo y trasladarlo en silla de ruedas a curarse. Fue difícil, muy difícil, rememora.

Nuevos caminos

Las ulceras que padecieron en sus pies laceraron profundamente sus vidas. Troncharon sueños, pospusieron metas, les llevaron a la cama de una sala de hospitalización, y le hicieron hasta perder  la esperanza en algunas ocasiones.

Tras esas vivencias se les abrieron nuevos caminos por donde comenzó una esperanzadora marcha.

Todos son pacientes del policlínico Manuel Fajardo donde se abrió en la provincia de Las Tunas una de los primeros servicios para aplicar el Hebertpro-p que cura las ulceras del pie diabético.

Fue en el año 2010 y desde el primer día su responsable es la especialista en Medicina General Integral y diabetóloga Isabel García Fernández. Ese es un nombre muy recurrente en boca de los enfermos. Todos terminan agradeciéndole el esmero, la profesionalidad y la ternura con que los atiende. Lo mismo pasa con la enfermera y la podóloga.

“En este tiempo hemos recibido aquí a unos 70 pacientes y solo a dos tuvo que amputársele con afectaciones a su locomoción. Es la mejor muestra de le efectividad del medicamento que aplicamos, es de garantía casi total, solo  con el Hebertpro-P es posible de verdad minimizar los peligros de las úlceras del pie diabético, uno de las grandes riesgos de disecciones de extremidades inferiores” precisó la doctora.

Con los buenos resultados tienen mucho que ver la enfermera Odalis López Reyes y la podóloga Milvia Fernández Vega, a quienes les corresponde lo más difícil.

“Los pacientes primero nos ven como las malas de la película. Nosotras somos las que hacemos la cura que es dolorosa pues el fármaco basa su terapia en el uso de una aguja en el plano profundo de las lesiones que permite el desarrollo de células hasta lograr el cierre de la lesión en un alto porcentaje” aseveró Odalis.

Cuando comienza la mejoría todo es diferente, dijo Milvia. “Las señales de gratitud son muchas, entonces comienzan a considerarnos las mejores seño del mundo, hacedoras de milagro y todo. En esa gratitud estriba el mayor estimulo que recibimos”.

Está probado que la letalidad de las causas por las que mueren la mitad de los pacientes diabéticos con piernas amputadas, es similar a los cánceres más agresivos que se han reportado.

Por ello tanta constancia de las tres tuneras que ofrecen la asistencia a personas con ulcera del pie en el principal policlínico de la ciudad de Las Tunas.

Permanente afán el de Isabel, Odalis y Milvia  para descubrirlas y curarlas a tiempo porque saben que cuando cierran una lesión con el Heberprot-P no solo se salvan un pie, sino la vida de un ser humano que está de vuelta al camino.

/mdn/

 

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Sobre Esnilda Romero Maña

Periodista. Graduada de la Universidad de Oriente. Nació en Guantánamo, donde comenzó su vida laboral. También trabajó en la provincia de Holguín. En Radio Victoria trabajó como reportera en temas de salud. Actualmente es jefa del Departamento Informativo de Radio Victoria, emisora provincial de Las Tunas. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @ErnildaRomeroM9

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