• Portada
  • Cultura
  • Silvina Fabars, Premio Nacional de Danza y santiaguera legítima
Cultura

Silvina Fabars, Premio Nacional de Danza y santiaguera legítima

silvina_fabars_2Las Tunas- “Soy santiaguera, del Realengo 18, por eso me siento más contenta de hacer este trabajo, porque con mis raíces he conocido el mundo”. – así se presenta Silvina Fabars, quien hace tres días ostenta el  Premio Nacional de Danza, una noticia que conoció mientras impartía una clase en la ciudad de Camagüey.

“Hace 30 años que estoy haciendo este trabajo, todos los conjuntos folclóricos de este país han pasado por mis manos. No es satisfacción ni orgullo banal, es una alegría de ver cómo han crecido mis hijos” -confiesa al mirar el espacio Rumba abierta, que con motivo de la XIV Temporada A tiempo con la danza propicia la actuación en plena calle de las compañías Ocho Pam Yrawó, de Ciego de Ávila y Onilé, de Las Tunas.

Cuando se le pregunta por los momentos más importantes de su carrera, inmediatamente, recuerda todo el sacrificio que le impuso un accidente:

“A pesar de todo, ha sido una carrera muy buena, muy linda, porque he tenido muchas personas a mi alrededor que me han ayudado. Al año y medio de ese problema de salud ya estaba recuperada y sentí que empezaba  acrecer en la danza, con la ayuda de Eugenio Hernández Espinosa y Roberto Blanco quienes confiaron en mí, para hacer la obra María Antonia y hacer un papel fundamental dentro de esa pieza. Y de ahí para acá, agradezco todos mis profesores del Folclórico Nacional, de teatro, de música, como Dolores Torres, Eduardo Rivero, Clara Luz Rodríguez, y muchos más.

“Una siempre tiene insatisfacciones, pero no han sido tantas porque lo que yo no puede hacer, lo han hecho mis hijos”.

Fabars se siente motivada por estos días a impartir en varias provincias clases de yambú, una de las especialidades que está en riesgo de desaparecer:

“Recuerda que la rumba tiene tres momentos especiales: yambú, el guaguancó y la columbia. Este año lo voy a dedicar para eso, para que no se pierda. Hay un momento peligroso en la actualidad, y es que se está tratando de improvisar mucho. Creo que pueden hacer variaciones, y dentro de un paso, hacer ciertas improvisaciones, pero la danza folclórica tiene sus patrones y códigos y eso hay que respetarlo.

Como fundadora de A tiempo con la danza, esta ciudad recibe cada año a la Primera Bailarina y cantante, quien promete: “Hasta que yo pueda moverme voy a enseñar y a ayudar”.

/mdn/

Artículos relacionados

Festival Cinemazul invita desde la literatura en la gran pantalla

Yanetsy Palomares Pérez

Congreso de la AHS: Cuba necesita transformar sus espacios culturales

Redacción Tiempo21

Moncada, un asalto de amor en Las Tunas

Yanetsy Palomares Pérez

Enviar Comentario


nueve − 6 =