Las Tunas, Cuba. Miércoles 23 de Agosto de 2017
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Salvaguardar la cultura cubana, una misión por encima de diferencias

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La Habana.- La vanguardia creadora de Cuba evidenció en su más reciente reunión nacional que, más allá de su acentuada diversidad, está unida en una misión común: salvaguardar la cultura.

Tal espíritu caracterizó el nada complaciente VIII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), que durante los días 11 y 12 de abril sesionó en medio de debates y reivindicaciones.

El presidente de Cuba, Raúl Castro, encabezó la clausura y valoró la franqueza de los criterios emitidos, defendidos sin miedo a ser discrepantes, pues se declaró “enemigo absoluto de la unanimidad”.

De hecho, el cónclave fue de todo menos homogéneo, monolítico o predecible, y cada manifestación artística defendió los intereses de su parcela de la creación con vehemencia y argumentos.

Un momento de particular tensión surgió cuando los delegados del séptimo arte reclamaron un pronunciamiento puntual del congreso a favor de la promulgación de la largamente añorada Ley de Cine.

El auditorio se dividió entre quienes lo consideraron necesario y útil, y quienes estiman que al congreso no le correspondía hacer ese tipo de presión a un país con una intensa agenda legislativa.

Abel Prieto, ex-ministro de Cultura y asesor del presidente Raúl Castro, advirtió que ninguna ley “encontrará petróleo para financiar la producción cinematográfica nacional”, aunque aseguró que existe la voluntad política para rescatar al cine cubano.

Prueba de ello fue la presencia durante todas las sesiones del primer vicepresidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, quien llamó a darle seguimiento a los acuerdos tomados en esta cita, y velar por su aplicación.

“Aquí se han abordado muchos temas importantes para el país desde una perspectiva muy revolucionaria y abordadora, pero lo importante es encontrar las vías para mantener el diálogo constructivo”, dijo.

También expresó su preocupación por lo difícil que se torna aplicar las propuestas de los congresos, a pesar de que existe un consenso creador entre los actores políticos y sociales.

Amén de eso, los 320 delegados reunidos en el capitalino Palacio de las Convenciones ratificaron su compromiso con la defensa de lo mejor de la idiosincrasia cubana y las conquistas sociales, pese a los renovados métodos para socavarla.

En particular se pronunciaron contra el recién revelado programa de desestabilización denominado ZunZuneo, auspiciado por Estados Unidos para provocar aquí una suerte de “primavera árabe”.

El etnólogo y poeta Miguel Barnet, ratificado como presidente de la UNEAC, alertó sobre quienes “sueñan con derrocar la Revolución y utilizan métodos sutiles para crear fisuras generacionales y destruir el consenso”.

Barnet estimó que la prioridad de la vanguardia intelectual y artística es mejorar la vida espiritual de una nación que vive cambios necesarios, sin concesiones de principios históricos.

En esa cuerda, afirmó que la UNEAC -fundada el 22 de agosto de 1961- mantiene su confianza en la política cultural del país, así como su preocupación por el destino de la espiritualidad nacional.

“Las circunstancias nos obligan a ser más reflexivos ante los necesarios cambios que vive Cuba”, dijo Barnet, que alertó sobre el impacto de las nuevas tecnologías en el consumo cultural.

Agregó que la organización tiene la misión de promover la cultura y contribuir a restañar el tejido espiritual de la nación, frente a criterios economicistas que obstruyen el desarrollo de la creación.

En esa cuerda, los creadores coincidieron en la necesidad de un mercado del arte donde promoverse y comercializar su obra, a tono con las transformaciones económicas que vive este país.

Los delegados reclamaron licencias comerciales y un marco legal para vender su obra en moneda dura fuera de Cuba, necesidad lastrada por trabas burocráticas e instituciones contraproducentes.

La idea es acceder a un mercado del arte selectivo y que logre una jerarquización de los artistas, para promover los mejores talentos, en lugar de mediocres con acceso a los medios.

Al respecto, los delegados aprobaron un dictamen que, entre otras propuestas, busca perfeccionar el pago de derechos de autor, así como la revisión de tarifas obsoletas y políticas tributarias.

Otra propuesta ampliamente ovacionada en el congreso fue hecha por Aurora Bosch, una de las Joyas del Ballet Nacional de Cuba, quien propuso nombrar Fernando Alonso a la principal academia de danza clásica en este país.

“Fernando fue un maestro de maestros, un educador riguroso, que nos exigía disciplina y nos ponía dificultades, pero nos legó su amor por el ballet”, aseguró Bosch a Prensa Latina tras el plenario.

Alonso -cerebro de la escuela cubana de ballet, que fundó junto a su hermano Alberto y su ex-esposa Alicia- falleció el pasado 27 de julio a los 98 años de edad, tras una vida dedicada a la pedagogía.

Asimismo, el congreso expresó su apoyo al trabajo de la Comisión Aponte, creada hace un lustro para enfrentar los rezagos de racismo en Cuba y recobrar la dignidad del negro y el mestizo.

Varios delegados consultados por Prensa Latina coincidieron en la pertinencia de este grupo creado para incrementar la visualidad del tema racial tanto en la educación como en los medios cubanos.

No será fácil acabar con siglos de discriminación y complejos, y es preciso una lucha sutil por reivindicar los valores de todas las etnias, y cuidarse de una defensa a ultranza del negro que sea tan excluyente como lo que se combate, alertaron.

A su vez, se abogó por una alianza más fuerte entre el ministerio de Cultura y el de Turismo, para evitar los estereotipos sexistas y productos pseudo-culturales con que es promocionada la industria sin chimeneas en este país.

Tanto la cuestión racial como los clichés sexistas entrañan un problema educacional de fondo, y aunque quedó claro que la escuela y la familia juegan un papel medular al respecto, los intelectuales saben que ellos también pueden marcar una diferencia.

Por ejemplo, el realizador Roly Peña consideró que se le debe prestar más atención a los intereses del público, para generar productos que causen un impacto real.

Su más reciente obra, el serial histórico “Duaba, la odisea del honor”, contribuyó a romper el mito de que la historia no gustaba y menos a los jóvenes, y demostró que falta investigar los públicos.”Bien contada, sin tener que falsear o amplificar nada, nuestra historia cumple los sagrados requisitos de la buena televisión: entretener y transmitir valores”, aseguró Peña.

En resumen, el VIII Congreso de la UNEAC tuvo de nuevo el mérito de plantear problemas medulares y que inquietan a la sociedad, más allá de la creación artística, con la diferencia de que la reunión planteó soluciones.

Al final, como señaló Díaz-Canel, para eso son estos congresos: para estar en sintonía con la vanguardia del pensamiento y tomar nota de las soluciones inteligentes que nacen de la pasión, pero también del compromiso con la sociedad y su tiempo. (Charly Morales Valido, Prensa Latina)

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