Las Tunas, Cuba. Jueves 19 de Julio de 2018
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Vigencia actual de algunos principios esenciales de la primera carta magna proclamada por Cuba

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asamblea_guaimaroEn la segunda mitad del siglo XIX, los patriotas cubanos desarrollaron una larga y tenaz lucha armada para liberar a la mayor isla antillana de la dominación colonialista a la que la había sometido España durante casi cuatro siglos.

Aquella epopeya se extendió por unas tres décadas, desde que el 10 de octubre de 1868 el abogado bayamés Carlos Manuel de Céspedes dio la libertad a los esclavos que tenía en su hacienda de La Demajagua y los exhortó a alzarse en armas contra la metrópoli ibérica, con lo que comenzó la primera fase de la gesta libertaria, denominada Guerra de los 10 Años.

Luego vendrían la llamada Guerra Chiquita (1879-1880) y finalmente la conocida como Guerra Necesaria organizada por el Héroe Nacional de Cuba, José Martí, que se desarrolló de 1895 a 1898 y culminó con la infausta intervención de las tropas de Estados Unidos, que generó la denominada Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana, cuando ya el Ejército Libertador dominaba los campos de Cuba y obligaba a los españoles a concentrarse en las ciudades y poblados.

Si bien con ella se puso fin al colonialismo español, la intromisión yanqui frustró la aspiración suprema de lograr la independencia por la que tan duramente habían luchado los patriotas cubanos durante 30 años, pues dio inicio a la dominación norteamericana que durante seis décadas convirtió a la Isla en una neocolonia de su poderoso vecino imperial, hasta el triunfo de la Revolución Cubana liderada por Fidel Castro, en enero de 1959.

No obstante, aunque no se logró la soberanía plena de la patria, durante aquellos tres decenios de heroica lucha por la libertad, ocurrieron en Cuba muchos acontecimientos militares y políticos de trascendental importancia histórica, que contribuyeron a trazar el camino hacia la total independencia nacional.  

Uno de los sucesos políticos más significativos de esta etapa, fue la proclamación de la Constitución de Guáimaro, aprobada en una Asamblea Constituyente efectuada en ese poblado camagüeyano el 10 de abril de 1869, exactamente seis meses después del levantamiento de Carlos Manuel de Céspedes en su ingenio La Demajagua.

Para esta fecha ya se habían alzado contra España otros patriotas de Oriente, al igual que  de Camagüey y Las Villas, y en su representación acudieron a la Asamblea varios de sus principales líderes en estas regiones.

Además de lograr la unidad del movimiento revolucionario en la Isla, nombrar al presidente de la República en Armas y  adoptar acuerdos en torno a la organización política y militar de la contienda anticolonialista, entre los objetivos esenciales de esta importante reunión figuraba redactar y aprobar una constitución que proclamara la voluntad del movimiento independentista cubano y estuviera vigente durante el tiempo que durara la guerra, tarea que fue realizada el propio día 10 de abril por el insigne abogado y patriota camagüeyano Ignacio Agramonte, con la colaboración del también jurista y escritor Antonio Zambrana.

Una entrevista reciente con el doctor en Ciencias Históricas Oscar Loyola Vega, Profesor Titular de la Universidad de La Habana, publicada en la edición digital del periódico cubano Trabajadores, resume con precisión la trascendencia de la primera carta magna cubana:

“En Guáimaro nació la primera legislación cubana propia, de un grado tan avanzado de radicalidad como no la había en América Latina, aun cuando aquellas naciones hermanas ya eran verdaderas repúblicas. Eso marca la tónica del avance que se logró con la constitución y con las leyes, porque estas fueron el basamento para las de Baraguá, en 1878; Jimaguayú, en 1895, y La Yaya, en 1897; así como de las de 1901 y 1940, e inclusive ciertos postulados de la soberanía nacional, entre otros, llegan hasta nuestros días” afirma Loyola Vega.

El reconocido académico considera que el constitucionalismo de los insurrectos cubanos sentó las bases en lo que se refiere a soberanía, independencia absoluta e igualdad de todos los cubanos, y al respecto enfatiza: “Valió la pena que Guáimaro existiera solamente por el artículo 24 de la Constitución, el cual expresa que “todos los habitantes de la república son enteramente libres”, con lo cual se abolió de un plumazo la esclavitud y se igualó el blanco con el negro.

Y recalca Loyola en otra parte de la entrevista:

“Guáimaro sentó una realidad importantísima: acostumbrar a los cubanos a participar en una elaboración constitucional, a discutir leyes y sobre la estructura política de un Estado, hasta entonces  no permitido por España en condiciones de igualdad, en tanto éramos una colonia. Por esa razón, puede afirmarse que Guáimaro inauguró también el desarrollo de una cultura política nacional, no de sus practicantes, sino del simple ciudadano”.

A 145 años de la primera carta magna cubana, es justo reconocer su significación histórica y la vigencia actual de varios de sus postulados esenciales en cuanto a la soberanía de la Patria y la igualdad de todos los ciudadanos.

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Sobre Hernán Bosch

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente (1974). En ese año fue uno de los fundadores de la Agencia Cubana de Noticias (ACN) en la antigua provincia de Oriente. Trabajó como corresponsal de esa agencia en Santiago de Cuba durante tres años y luego realizó similar función por cerca de tres décadas en la corresponsalía de la provincia de Las Tunas, con una labor destacada en el tratamiento de temas diversos como la agricultura, la salud y los deportes. En 2007 reportó como enviado especial de la ACN los Juegos Deportivos de la ALBA, efectuados en Venezuela. Entre l981 y 1989 laboró en el periódico provincial ”26”, de Las Tunas, donde se desempeñó como jefe de Redacción, jefe de Información y reportero. Está jubilado y es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @hrbosch

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