Historia del Deporte en Las Tunas

El segundo revés de Tunero frente a Marcel Thil

Después de que Kid Tunero cayera por puntos en 15 asaltos en la discusión de la corona mundial de los pesos medianos frente a Marcel Thil, la artritis limitó mucho sus posibilidades sobre el ring, mas su juventud y deseos de continuar su carrera con  éxito, lo llevaron a realizar algunos otros combates, en los que fueron más los triunfos que los fracasos, pero la anemia provocada por la ingestión de tantos medicamentos, hacía dudar que se mantuviera activo.

Ante el deplorable estado de salud, el formidable peleador tunero decidió regresar a Cuba, con el objetivo de que las condiciones climáticas y, sobre todo, el descanso y el reencuentro con familiares y amigos, lograran la recuperación de sus afectadas facultades físicas. Durante más de siete meses estuvo en su querida patria y, aunque no desaparecieron sus males que eran de carácter crónico, si sintió una notable mejoría.

De regreso a Europa, efectuó varios pleitos, dos de ellos en Inglaterra y Bélgica, pero seguía sin alcanzar la forma óptima. No obstante su popularidad y prestigio no disminuían, además de que en 1935 ocurría uno de los más trascendentes sucesos de su existencia, al conocer a la bella parisina Yolette Yol, con quien se casó el 29 de junio, que le proporcionó la alegría de dos hijos, Eduardo y Georges, nacidos respectivamente en 1936 y 1937.

Pese a su precario estado de salud, Kid Tunero había firmado otra pelea frente a Marcel Thil en la que intentaría arrebatarle la faja mundial y como estaba fijada para el 13 de julio, apenas tuvo tiempo de disfrutar su luna de miel, porque debía entrenar muy fuerte si quería demostrar que aún poseía la calidad suficiente como para repetir la hazaña  de enero de 1923.

Tanto sus preparadores, como la familia y los miles de admiradores de Evelio, temían que este no tuviera la fuerza suficiente como para resistir un combate tan fuerte, conocedores de que la salud de su ídolo estaba realmente quebrantada. Pese a ello, Tunero, que tenía entonces 25 años, consideraba posible hacer una buena demostración, a sabiendas que Thil tenía una fortaleza física extraordinaria, pero carecía de movilidad, además de que su técnica dejaba bastante que desear.

Esta tercera ‘’bronca’’ con Thil tuvo las mismas características de la segunda: Constantes embestidas del campeón y la excelencia técnica de Tunero que, sin la rapidez de los comienzos de su carrera, supo evadir los golpes y mantener la paridad en el criterio de los jueces. Al final, la condición de titular determinó que la balanza se inclinara al francés por puntos, cuando muchos pensaron en unas tablas.

Al comentar aquella pelea, efectuada en Marsella, Kid Tunero manifestó: ‘’Todos, familiares y amigos sabían el inmenso esfuerzo que tenía que hacer para resistir, con tantas debilidades, el empuje de un hombre de la fortaleza de Thil. Aún con mi fatiga, si yo hubiera podido servirme libremente de mi brazo izquierdo, hubiera marcado muchos más puntos, pero mi deltoides endurecido parecía una piedra y me dolía en cada movimiento’’. No hay dudas, nuestro gran ídolo puede calificarse de legítimo Espartaco del ring.

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