Las Tunas, Cuba. Domingo 22 de Julio de 2018
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La medicina tradicional salvó la carrera de Kid Tunero

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A pesar de sus pocos 26 años de edad, la artritis crónica precoz y la secuela provocada por la gran cantidad de medicamentos ingeridos en busca de mejorar su salud, Evelio Mustelier, nuestro Kid Tunero, parecía condenado a abandonar el deporte de los puños, luego de constituir una familia en París, la capital de Francia, donde había ganado fama y popularidad con sus brillantes demostraciones sobre el ring.

Cada día que pasaba aumentaba el calvario del ebánico pugilista, obligado a espaciar sus peleas por el extraordinario esfuerzo que debía hacer, especialmente frente a figuras noveles, fuertes y combativas que ponían a prueba su insistencia de continuar en la profesión que tanto amaba.

El padecimiento de Evelio era ya de público conocimiento, debido a que constantemente los periodistas se referían al esfuerzo que debía desplegar para prepararse y combatir, razón por la cual un médico parisino, el doctor Betuel se ofreció para tratar de ayudarlo con un tratamiento tradicional chino conocido por acupuntura, consistente en la introducción de agujas de oro, con lo cual se conseguía relajar por varias horas los músculos endurecidos.

El tratamiento de las agujas resultaron un bálsamo que alivió los dolores y mejoró el estado general del púgil, en el período de preparación para su pelea contra el alemán Karel Muller, candidato al título mediano de su país.

Considerablemente recuperado, Tunero se sometió a las agujas cinco horas antes del combate, se sintió relajado, pero para más seguridad, según manifestó en su ensayo autobiográfico Mis 20 años en el ring, le pidió a uno de sus cuñados que le llevara al camerino una buena cantidad de ramas de ortiga, con las cuales se hizo friccionar todo el cuerpo hasta sentirse con el calor suficiente para contrarrestar el frío reinante.

El mánager del peleador alemán, conocedor de los problemas musculares de Tunero, confiaba en que el frío y la humedad atentarían contra sus facultades, pero no contaba con la eficacia de los dos nuevos tratamientos. El caso es que el público volvió a ver a su ídolo en magnífica forma y así lo reflejaron los periódicos al día siguiente tras su victoria por puntos, en una brillante demostración que lo convirtió en una verdadera bala sobre el cuadrilátero.

A partir de entonces, las agujitas de la acupuntura y las fricciones con ramas de ortiga acompañaron a Evelio Mustelier quien, por la mejoría de sus dolencias musculares, después prescindió del tratamiento en varias oportunidades y pudo terminar su brillante carrera, colmada de exitosas presentaciones, hasta la última en La Habana, en agosto de 1948, cuando entabló en 10 asaltos con Hankin Barrows. Terminó en  tan malas condiciones que perdió el conocimiento y decidió colgar los guantes.

/mdn/

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Sobre Juan E. Batista Cruz

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente. Jubilado. Se desempeñó como reporteros para los temas del deporte en el diario y semanario 26 y comentarista deportivo de la radio y la televisión. Es toda una institución en el conocimiento de los temas deportivos, y tiene un reconocimiento a nivel nacional. A pesar de estar jubilado mantiene una vida activa dentro del Periodismo de Las Tunas.

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