Un hombre de luz

Domingo Alás Rosell, un paradigma de la Arquitectura cubana.
Domingo Alás Rosell, un paradigma de la Arquitectura cubana.

Las Tunas.- Sencillo, asequible y dispuesto siempre al diálogo,  son rasgos que definen la personalidad de Domingo Alás Rosell, un paradigma de la Arquitectura cubana.
Su quehacer es notorio en la geografía tunera y en distintas zonas del país donde se disfrutan diseños de su ingenio, que le han merecido numerosos reconocimientos.
– ¿Cómo llega Domingo al sector de la Construcción?
Confiesa que empezó a trabajar como docente en 1971, en una escuela técnica de montaje de la construcción donde impartía clases de física, asignatura que lo atrajo desde adolescente.
“En esa etapa me llamaron la atención las diferentes técnicas constructivas y es así que matriculé en la especialidad de arquitectura, en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba. Terminé en 1980 y me quedé ahí impartiendo clases de tecnología de la construcción”.
Este creador insigne es conocido por sus relojes y calendarios solares, pero también ha diseñado viviendas, escuelas, edificios patrimoniales, hospitales, hoteles, industrias dentro de la Empresa de Diseño e Ingeniería, Crever.
-¿Cuándo se vincula a esta entidad?
“Llego en el 2001, después de haber pasado por diferentes lugares, en Crever es donde más tiempo he permanecido, 13 años;  he  desarrollado un grupo de proyectos muy importantes que tienen que ver con el desarrollo fundamentalmente de la provincia de Las Tunas”.
-¿Puede mencionar las principales obras y decir si experimenta un sentimiento especial por algunas de ellas?
“Yo siento sentimientos especiales por todas, cuando se está construyendo una obra mía es muy difícil no estar presente en ella, pero siempre hay una que es la que más te gusta y es la Plaza Martiana”.
“Esta es un homenaje al Héroe Nacional de Cuba que la distinguen un reloj, el calendario y un reflector solares».
Su trascendencia llevó a la creación de obras similares que combinan el sol con esculturas y elementos arquitectónicos “es el caso del memorial Caimito de Hanábana, en Matanzas, donde la luz señala documentos y objetos que tienen que ver con la vida de Martí”.
“También me gusta mucho el diseño de La Parrillada, por lo económico;  la Plaza de la Revolución, una obra que ha tenido que ver con la urbanización y el paisaje en esta ciudad y el parque solar dedicado a Armando Mestre, el mártir de la construcción.”
Son más de 100 obras construidas por este artista en la provincia, fuera de ella e incluso en el exterior, pero reitera que “la Plaza Martiana es la que más me ha impactado y la que más quiero”.
– ¿Qué significa ser el creador de la única plaza en el mundo, erigida aquí, en homenaje al Héroe Nacional de Cuba?
“Primero una gran satisfacción porque la obra ha sido muy bien aceptada por la mayoría de las personas que la conocen o vienen acá, pero ha sido un reto, un hito, me ha puesto en una especie de nivel a partir del cual siempre trato de hacer las cosas mejor que la Plaza Martiana”.
Dice que no es fácil lograrlo,  no por una cuestión de diseño sino de materiales y tipo de obra “lo que sí a partir de esta he tenido que esforzarme mucho para lograr mejorarme a mí  mismo durante mi trabajo”.
A Domingo Alás se le identifica por los proyectos relacionados con los relojes y calendarios solares ¿Qué significa eso para usted?
“Mira, a mí  me encanta relacionar el sol con la arquitectura;  en primer lugar,  aprovechar la sombra que proyecta, por ejemplo en una piscina o en un parqueo, pero yo he ido más allá a los relojes y calendarios solares y he diseñado obras solares en general”.
“Ya he hablado de algunas, pero hay una que proyecté y no se ha ejecutado en Ecuador: es la pirámide solar, que tiene que ver con la vida de Guayasamín”.
– Su más reciente proyecto: la Casa insólita en esta cabecera provincial. ¿Qué persigue con esto?
“Actualmente atiendo esa construcción que tiene que ver con la recreación de las personas, fundamentalmente los niños y jóvenes, con el fin de que piensen un poco en la ciencia, la física y se olviden de los video juegos”.
“Es un lugar donde podrán meditar sobre lo que están viendo y sentir inusuales sensaciones asociadas a la física, donde la arquitectura engaña los sentidos de las personas en cuanto a lo que es lo horizontal y vertical. Es  una obra muy interesante porque es un gran experimento y esperamos que sea un éxito”.
– ¿Qué obra o proyecto le queda a Domingo por hacer?
“La obra fundamental que yo quisiera hacer, por lo complejo, interesante y lo diferente es una iglesia, pero construida desde los cimientos hasta la cruz”.
“Estas son edificaciones con características diferentes a las otras obras, no soy religioso pero los arquitectos trabajamos para toda la sociedad, eso me falta por hacer y no creo que sea fácil lograrlo”.
– ¿Qué significan los 43 años ligados a la construcción y 34 a la arquitectura?
“Primero me resisto a jubilarme, me parece que son pocos años de trabajo disfrutando de esta actividad, yo la disfruto y por ese motivo siempre me estoy estimulando con el trabajo”.
Cuenta que estos años han sido de mucho desarrollo,  “comencé por cosas sencillas y he trabajado en proyectos más complejos y cada uno de ellos ha sido un reto”.
“Yo espero seguir trabajando mientras tenga salud y fuerzas, hacer siempre algo por la sociedad. Tenemos una responsabilidad cuando creamos un proyecto porque eso tiene un efecto en la población, la economía y el paisaje de nuestras ciudades; el arquitecto tiene la ventaja de que cuando hace algo queda para la posteridad”.
Entre los reconocimientos recibidos por este relevante profesional están el Premio anual de la calidad a proyecto construido y La utilidad de la virtud.
Arquitecto y profesor, Domingo ha participado en bienales, eventos y otros encuentros de carácter internacional. También ostenta varias distinciones, medallas, sellos, la Réplica del machete de Vicente García, el Escudo de la Ciudad de Las Tunas y ha sido 10 veces Vanguardia Nacional del sector.
Más de cuatro décadas de trabajo dicen mucho de la vida de Domingo Alás Rosell, un insigne arquitecto tunero que se distingue por la belleza y funcionalidad de las obras que proyecta y que cada día se reafirma como un hombre de luz.
/edc/
Las Tunas.- Sencillo, asequible y dispuesto siempre al diálogo,  son rasgos que definen la personalidad de Domingo Alás Rosell, un paradigma de la Arquitectura cubana.
Su quehacer es notorio en la geografía tunera y en distintas zonas del país donde se disfrutan diseños de su ingenio, que le han merecido numerosos reconocimientos.
– ¿Cómo llega Domingo al sector de la Construcción?
Confiesa que empezó a trabajar como docente en 1971, en una escuela técnica de montaje de la construcción donde impartía clases de física, asignatura que lo atrajo desde adolescente.
“En esa etapa me llamaron la atención las diferentes técnicas constructivas y es así que matriculé en la especialidad de arquitectura, en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba. Terminé en 1980 y me quedé ahí impartiendo clases de tecnología de la construcción”.
Este creador insigne es conocido por sus relojes y calendarios solares, pero también ha diseñado viviendas, escuelas, edificios patrimoniales, hospitales, hoteles, industrias dentro de la Empresa de Diseño e Ingeniería, Crever.
-¿Cuándo se vincula a esta entidad?
“Llego en el 2001, después de haber pasado por diferentes lugares, en Crever es donde más tiempo he permanecido, 13 años;  he  desarrollado un grupo de proyectos muy importantes que tienen que ver con el desarrollo fundamentalmente de la provincia de Las Tunas”.
-¿Puede mencionar las principales obras y decir si experimenta un sentimiento especial por algunas de ellas?
“Yo siento sentimientos especiales por todas, cuando se está construyendo una obra mía es muy difícil no estar presente en ella, pero siempre hay una que es la que más te gusta y es la Plaza Martiana”.
“Esta es un homenaje al Héroe Nacional de Cuba que la distinguen un reloj, el calendario y un reflector solares».
Su trascendencia llevó a la creación de obras similares que combinan el sol con esculturas y elementos arquitectónicos “es el caso del memorial Caimito de Hanábana, en Matanzas, donde la luz señala documentos y objetos que tienen que ver con la vida de Martí”.
“También me gusta mucho el diseño de La Parrillada, por lo económico;  la Plaza de la Revolución, una obra que ha tenido que ver con la urbanización y el paisaje en esta ciudad y el parque solar dedicado a Armando Mestre, el mártir de la construcción.”
Son más de 100 obras construidas por este artista en la provincia, fuera de ella e incluso en el exterior, pero reitera que “la Plaza Martiana es la que más me ha impactado y la que más quiero”.

– ¿Qué significa ser el creador de la única plaza en el mundo, erigida aquí, en homenaje al Héroe Nacional de Cuba?

“Primero una gran satisfacción porque la obra ha sido muy bien aceptada por la mayoría de las personas que la conocen o vienen acá, pero ha sido un reto, un hito, me ha puesto en una especie de nivel a partir del cual siempre trato de hacer las cosas mejor que la Plaza Martiana”.
Dice que no es fácil lograrlo,  no por una cuestión de diseño sino de materiales y tipo de obra “lo que sí a partir de esta he tenido que esforzarme mucho para lograr mejorarme a mí  mismo durante mi trabajo”.
A Domingo Alás se le identifica por los proyectos relacionados con los relojes y calendarios solares ¿Qué significa eso para usted?
“Mira, a mí  me encanta relacionar el sol con la arquitectura;  en primer lugar,  aprovechar la sombra que proyecta, por ejemplo en una piscina o en un parqueo, pero yo he ido más allá a los relojes y calendarios solares y he diseñado obras solares en general”.
“Ya he hablado de algunas, pero hay una que proyecté y no se ha ejecutado en Ecuador: es la pirámide solar, que tiene que ver con la vida de Guayasamín”.

– Su más reciente proyecto: la Casa insólita en esta cabecera provincial. ¿Qué persigue con esto?

“Actualmente atiendo esa construcción que tiene que ver con la recreación de las personas, fundamentalmente los niños y jóvenes, con el fin de que piensen un poco en la ciencia, la física y se olviden de los video juegos”.
“Es un lugar donde podrán meditar sobre lo que están viendo y sentir inusuales sensaciones asociadas a la física, donde la arquitectura engaña los sentidos de las personas en cuanto a lo que es lo horizontal y vertical. Es  una obra muy interesante porque es un gran experimento y esperamos que sea un éxito”.
– ¿Qué obra o proyecto le queda a Domingo por hacer?
“La obra fundamental que yo quisiera hacer, por lo complejo, interesante y lo diferente es una iglesia, pero construida desde los cimientos hasta la cruz”.
“Estas son edificaciones con características diferentes a las otras obras, no soy religioso pero los arquitectos trabajamos para toda la sociedad, eso me falta por hacer y no creo que sea fácil lograrlo”.

– ¿Qué significan los 43 años ligados a la construcción y 34 a la arquitectura?

“Primero me resisto a jubilarme, me parece que son pocos años de trabajo disfrutando de esta actividad, yo la disfruto y por ese motivo siempre me estoy estimulando con el trabajo”.
Cuenta que estos años han sido de mucho desarrollo,  “comencé por cosas sencillas y he trabajado en proyectos más complejos y cada uno de ellos ha sido un reto”.
“Yo espero seguir trabajando mientras tenga salud y fuerzas, hacer siempre algo por la sociedad. Tenemos una responsabilidad cuando creamos un proyecto porque eso tiene un efecto en la población, la economía y el paisaje de nuestras ciudades; el arquitecto tiene la ventaja de que cuando hace algo queda para la posteridad”.
Entre los reconocimientos recibidos por este relevante profesional están el Premio anual de la calidad a proyecto construido y La utilidad de la virtud.
Arquitecto y profesor, Domingo ha participado en bienales, eventos y otros encuentros de carácter internacional. También ostenta varias distinciones, medallas, sellos, la Réplica del machete de Vicente García, el Escudo de la Ciudad de Las Tunas y ha sido 10 veces Vanguardia Nacional del sector.
Más de cuatro décadas de trabajo dicen mucho de la vida de Domingo Alás Rosell, un insigne arquitecto tunero que se distingue por la belleza y funcionalidad de las obras que proyecta y que cada día se reafirma como un hombre de luz.
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