Las Tunas, Cuba. Jueves 19 de Abril de 2018
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Investigadores y campesinos de Las Tunas frente al cambio climático

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Banco mixto de proteínaLas Tunas.- Investigadores de la Universidad de Las Tunas (ULT) y la Estación Experimental de Pastos y Forrajes (EEPF) intercambiaron este fin de semana en esta ciudad con un grupo de campesinos sobre estrategias, tecnologías, habilidades y prácticas encaminadas a atenuar los negativos y crecientes efectos de la sequía en la producción ganadera local.

El encuentro se efectuó en la citada Estación, Premio Nacional de Medio Ambiente, e incluyó un recorrido por áreas de esa entidad en las que pueden apreciarse excelentes resultados productivos, económicos y ecológicos, a partir del desarrollo sostenible de la genética, la alimentación, la salud y el manejo de las diferentes especies de animales.

Auspiciado por el Proyecto de Innovación Agropecuaria Local (PIAL), el intercambio contó con la participación de integrantes de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Eduardo Pérez Sánchez, del municipio de Las Tunas, capital de la provincia de igual nombre, 690 kilómetros al este de La Habana.

Entre los especialistas estuvieron la doctora Raquel Ruz Reyes, coordinadora de PIAL por la ULT; la ingeniera Kirenia Nieves Cruz, también funcionaria del Proyecto y profesora de ese centro de altos estudios, y el ingeniero Jorge Luis Rivero Moreno, investigador de la EEPF, quien pronunció una conferencia, muy bien acogida, sobre las afectaciones provocadas al sector ganadero en Las Tunas por intensas, prolongadas y frecuentes sequías, a partir del reforzamiento del cambio climático.

Rivero Moreno informó que como resultado de ese fenómeno, Cuba en general, y esta provincia en particular, sufren el incremento de las temperaturas, el nivel medio del mar, la intensidad de los huracanes, la frecuencia de las sequías, el azote de los tornados y las fuertes lluvias, mientras padecen la disminución del potencial hídrico y los manglares, y la aparición de enfermedades emergentes.

Explicó que en virtud de esos impactos, en los ocho municipios tuneros se observan una elevada tasa de mortalidad del ganado (por ejemplo en 2011 y 2012 ascendió a 24 mil 274 vacunos), la reducción de la natalidad en más de un 50 por ciento, la disminución del peso vivo promedio de los bovinos a 334 kilogramos, un considerable descenso en la producción de leche vacuna, bufalina y caprina, y gran escasez de tierras para el pastoreo, todo ello acompañado de altísimos costos.

Sin embargo, el experto argumentó que esos desfavorables efectos pueden atenuarse en gran medida con la implementación de estrategias, tecnologías, habilidades y prácticas al alcance de todos los productores; recordó que hacía unos momentos los asistentes al encuentro pudieron comprobarlo en áreas de la Estación Experimental, a pesar de contar con suelos de baja calidad y no disponer de sistemas de riego, y reconoció que en la provincia existen bases productivas igualmente destacadas en ese sentido.

Según el ingeniero Rivero Moreno, aunque las sequías son cada vez más intensas, prolongadas y frecuentes, es muy importante cambiar el concepto de sequía por el de crisis forrajera, pues en realidad lo que sucede es que por desconocimiento y otros factores, el productor no crea suficientes condiciones en su finca para enfrentar la escasez de agua y alimentos en los períodos críticos.

Mencionó, por ejemplo, la posibilidad de captar el agua del subsuelo mediante la energía eólica (molinos de viento) y conservar y aprovechar la lluvia en el terreno por vía del arrope, las coberturas vivas o muertas, los tranques, los aljibes, el estiércol vacuno y la sombra natural, a partir del silvopastoreo.

Expuso, igualmente, la conveniencia de introducir especies tolerantes a la sequía, como pennicetum (king grass), caña azucarera, plantas arbóreas proteicas (leucaena, morera, moringa y tithonia) y brachiarias (humidicola, decumbens CIAT-606, mulato I y II, y cayman), variedades que pueden combinarse con cachaza (subproducto azucarero muy abundante en Las Tunas), gallinaza, existente también en grandes cantidades, sales, urea y otros recursos.

Otra experiencia altamente valorada es la conservación de alimentos para los períodos críticos, entre ellos los residuos de cosechas, el heno de gramíneas, las harinas de plantas arbóreas y los bancos de biomasa.

En el intercambio entre investigadores y campesinos tuneros se insistió en que para atenuar los efectos de la sequía y el cambio climático, en general, es necesario trabajar a partir de un enfoque de sistema que tenga en cuenta la diversificación agraria, la integración ganadería-agricultura, más la autosuficiencia alimentaria.

También se reconoció la necesidad de adoptar medidas encaminadas a la prevención de las sequías mediante un sistema de alerta temprana para adelantarse a las consecuencias que puedan provocar.

Tanto los especialistas como los productores se comprometieron a una mayor colaboración en cuanto a idear, promover, adoptar, transferir y establecer tecnologías, estrategias, prácticas y habilidades sostenibles, cada vez más eficaces, que contribuyan a minimizar los efectos de las sequías en la producción ganadera.

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Sobre Raúl Estrada Zamora

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente. Ha trabajado en todos los medios y fue director de la revista Transporte, de La Habana. Se inició en el diario 26 y trabajó como Jefe de Información en la Televisión. Fue editor de Tiempo21. Como reportero atiende los temas del programa alimentario y la agricultura, entre otros. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @Raulezdecuba

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