Las Tunas, Cuba. Miércoles 23 de Agosto de 2017
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Violencia Psicológica en el Adulto Mayor: intervención a urgencias

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Elia Marina Brito Hidalgo, Máster en Sexología Clínica. Foto: Angeluis/Tiempo21.

Elia Marina Brito Hidalgo, Máster en Sexología Clínica. Foto: Angeluis/Tiempo21.

Las Tunas.- Un fenómeno con el cual convivimos y que hoy tiene un tratamiento diferente, con percepciones disímiles desde las Ciencias Sociales, no solo apreciable como problemas sociales sino también como problema de salud que va más allá del proceso de bienestar psíquico-físico-social, a partir de vivencias cercanas del actuar propio del ser humano en su convivencia social.

Según la definición aprobada por la Organización de Naciones Unidas, en la Cumbre de Beijing (1995), se considera Violencia de Género cualquier acto violento basado en las diferencias de género, que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico.

Hoy en Las Tunas existe un grupo de especialistas dedicados al tema de la Violencia de Género, con marcado interés en la intrafamiliar, pues constituye un fenómeno que cada día se vuelve común, tras la aprehensión de normas, valores y conductas socialmente consentidas desde la primera institución social, la familia.

Elia Marina Brito Hidalgo, Máster en Sexología Clínica. Foto: Angeluis/Tiempo21.Elia Marina Brito Hidalgo, Máster en Sexología Clínica, precisa que de esta misma manera de relación intrafamiliar existe presencia de la Violencia de Género a partir de la manera de relacionarse la gente, de vincularse, donde existe siempre relaciones de poder que implican fuerzas, un arriba y un abajo, una víctima y un victimario.

“Hoy necesitamos visualizar que no solamente es lo físico, no es lo corporal, el golpe, la mordida, o talvez el bofetón, sino es otra manifestación de violencia que se presenta de otras manera inicialmente y es la Violencia Psicológica, sublime, a veces inadvertida, porque se ha naturalizado y ello implica que muchas veces no la visualizamos, pero que constituye la antesala de cualquier tipo de violencia”.

La también coordinadora del proyecto de Prevención de Violencia Intrafamiliar desde una perspectiva de Género y Derecho, refiere que “se hace palpable la Violencia Psicológica desde la humillación, un grito, una ofensa con palabras inadecuadas, una mirada, el hecho de no mirar, el silencio. Desde hace un tiempo viene emergiendo un problema social y de salud, que necesita tener un mayor acercamiento desde diferentes miradas, que se le preste atención”.

“Teniendo en cuenta que la provincia de Las Tunas es uno de los territorios con significativos niveles de envejecimiento poblacional, este tema es de interés, pues los estudios científicos realizados demuestran que el grupo etáreo de la tercera edad constituye el más violentado, pues a nivel familiar es el que desempeña las tareas domésticas con fuertes cargas psicológicas”, refirió la Máster en Sexología.

“La población de Las Tunas esta llamada a ser una población envejecida para los próximos años, por eso prepararnos para ese futuro, es el reto, pensando en que la población envejezca de manera sana, bajo relaciones interpersonales de paz y armonía”.

¿Está prepara la población para convivir con la ancianidad?

“La situación económica del país ha puesto a la familia en una situación diferente desde su convivencia, las relaciones intergeneracionales son difíciles porque son diferentes patrones, percepciones y concepciones del mundo y esta poniendo a los Adultos Mayores en desventajas frente a otros grupos generacionales”.

“Se les suprime sus criterio, no se les tiene en cuenta aunque estén diciendo a gritos que está sucediendo con ellos, que son infelices, cuestiones que son desde el punto de vista psicológico hasta propio del proceso del ciclo de vida, y que se vuelve más cruenta y difícil porque la familia y la sociedad no se da cuenta de que es normal”.

“Dejarle a sus espaldas las responsabilidades de los menores, potenciar ese rol de abuelo, que en ocasiones ni ellos mismos se dan cuentan que no pueden hacer, convirtiéndose en victimarios de ellos mismos, porque quieren seguir teniendo la vida que habían tenido anteriormente, de fuerza y responsabilidades, como el hogar y la familia”.

“Las manifestaciones son muy sutiles, a veces se toman decisiones excluyentes de sus criterios, aislamiento de las actividades diarias en el hogar y la comunidad, la carencia de ese rol profesional y laboral desempeñado por tantos años con el que se identifican como personas, dan lugar a la depresión, la reclusión y gradualmente a la falta de interés en el arreglo personal, en alimentarse y en mantener una vida social activa”.

Muchos hijos confunden síntomas de depresión y apatía, con senilidad, que en ocasiones llevan a extremos como el rechazo de ese adulto mayor, sin voz no voto al interior familiar, con profundos daños psicológicos a partir de los derechos individuales de la ancianidad, en la cual se imponen amplias brechas de la desigualdad desde su posición en su núcleo familiar.

Convivir en familia significa la relación de armonía a partir de una cultura de paz, la transmisión generacional de valores como el respeto en proyección futura a un envejecimiento con calidad, como bien versa un precepto martiano… Que culpa tan grandes es la de no amar y mimar a nuestros ancianos…

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Sobre Yami Montoya

Editora. Periodista, graduada de Comunicación Social Universidad de Oriente. Master en Ciencias de la Comunicación, Universidad de La Habana. Profesora universitaria. Diplomada del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, de La Habana. Diplomada en Ciencias de la Comunicación. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. Premiada en varios concursos. @yami679

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