Las Tunas

Desertificación y sequía en Las Tunas (II)

Desertificación y sequía en Las TunasEn mayo de 2013 más de 50 comunidades del municipio de Jobabo, ubicado en el sur de la provincia de Las Tunas, recibían agua mediante carros cisternas.

Las principales presas del territorio habían colapsado y los campesinos miraban con angustia un cielo completamente despejado.

Una investigación posterior determinó que la crisis tuvo como causa fundamental el uso inadecuado de las reservas hídricas de la localidad, además del retraso en la llegada de las lluvias y el comportamiento atípico de estas, como consecuencia del cambio climático.

La experiencia sirvió para perfeccionar el plan de desarrollo hidráulico del oriental territorio, el de menor promedio anual de precipitaciones en el país, con mil 38 milímetros cúbicos, y que se enfrenta cíclicamente a períodos de intensa sequía.

Lo que ocurrió en Jobabo fue similar a otros momentos tensos en esos lares, los cuales determinaron que hasta el 2017 el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) invertirá más de 28 millones de pesos en moneda total para la construcción de conductoras, sistemas de bombeo, plantas potabilizadoras, tanques y eliminación de salideros.

Así lo confirmó a la ACN Miguel García Aguilar, de la Empresa de Servicios Ingenieros, quien señaló entre los principales proyectos las conductoras Jucarito-El Rincón, actualmente en fase de pruebas; Cerro-Manatí y La Siguaraya-Puerto Padre.

El financiamiento incluye la rehabilitación integral de los sistemas de bombeo, así como también de la sustitución de redes de los más importantes núcleos poblacionales de la provincia.

De acuerdo con el especialista, todas estas medidas deben ir acompañadas de un programa de educación para el uso racional del agua dirigido al público y a las entidades, además de la introducción de técnicas agropecuarias que hagan un mejor uso del recurso.

En ese sentido el Ministerio de la Agricultura comenzó un programa para la introducción de clones y semillas de cultivos adaptados a la sequía y los suelos de bajo rendimiento, los cuales representan el 80 por ciento del total del área de la provincia.

En Las Tunas se siembran boniato, yuca, plátano y malanga desarrollados por el Instituto Nacional de Investigaciones de Viandas Tropicales y existe un impacto que ya es perceptible en el incremento de los rendimientos y el ahorro de recursos, aseguró Omar Ramírez, especialista de la Subdelegación Provincial de Cultivos varios.

Con ese objetivo, en el territorio se aplica, además, el Programa Nacional de Mejoramiento de Suelos, que al cierre de septiembre había beneficiado más de seis mil 800 hectáreas con medidas como la instalación de barreras, la aplicación de enmiendas orgánicas, el drenaje, la nivelación y la siembra de árboles.

Francisco Pérez Bravo, especialista en Suelos, dijo que en la provincia funciona un polígono experimental con resultados muy alentadores, y que a partir de 2014 comenzará la creación de unidades de este tipo en los ocho municipios.

Varias de estas experiencias fueron señaladas en los Estudios de Peligro, Vulnerabilidad y Riesgo de Sequía como medidas de adaptación imprescindibles ante la presencia, cada vez más evidente del cambio climático.

Para Andrés Chang Guillén, director provincial del Centro de Gestión para la Reducción de Riesgos, la investigación es una herramienta imprescindible en la planificación del desarrollo socioeconómico de Las Tunas y una oportunidad para aprender y adaptarse a tiempo. (Agencia Cubana de Noticias)

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