Las Tunas, Cuba. Martes 22 de Agosto de 2017
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SOS Biblioteca

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Biblioteca provincial José MartíLas Tunas.- Para cualquier habitante de esta ciudad, la biblioteca provincial José Martí es motivo de orgullo y de preocupación cuando se trata del edificio que ocupa esa institución, que en el año 1953 le fue asignado para el disfrute de los habitantes de la entonces pequeño pueblo.

Aun sin ser lectores, no fueron pocos los que se preocupaban cuando hace solo unos años el edificio de la biblioteca estuvo cerrado por 27 meses, en busca de una reparación definitiva que por lo menos le diera a los tuneros la posibilidad del saber mediante sus valiosos fondos.

Mas, todo fue una alegría de pobre, al decir del refrán popular, porque duró poco y ya el inmueble vuelve a sufrir el deterioro, y lo que es peor, una buena parte de sus fondos se perdieron por las filtraciones del techo, que llegaron sin avisar, después de removerse la cubierta por los trabajos con los martillos que picaron la carretera para el segundo bulevar de Las Tunas.

Así, sin esperarlo, más de 300 textos perdieron su útil vida, y nuevamente, las salas de la institución se congestionaron, se hacinaron, porque hubo que trasladar una de las salas principales hacia otros espacios, donde no caben los libros, ni los usuarios ni los trabajadores.

Por muchas soluciones que ha tratado de encontrar y sugerir el colectivo de la biblioteca no han existido oídos que reciban las peticiones, o para decirlo mejor, las necesidades de la biblioteca provincial, y entonces emergen las justificaciones con la falta de presupuesto, la falta de un plan, los recursos materiales, y un sinfín de peros que aunque pueda que se entiendan no son válidas porque es demasiado el tiempo sin encontrar soluciones.

La biblioteca provincial, más allá de ser emblemática, es imprescindible para la cultura de esta provincia. Aun cuando se arregle el techo, nadie sabe cuándo, es preciso una ampliación porque la cantidad de libros ha crecido, los lectores han crecido, y ya aquella pequeña biblioteca municipal es toda una institución necesaria para una provincia de más de 580 mil habitantes, con un volumen potencial de lectores enorme.

Hasta ahora los responsables con este asunto no le han encontrado una solución ni siquiera para arreglar el techo, que solo necesita de reparar las mantas y corregir las separaciones producidas por las vibraciones de los martillos. Eso no puede esperar mucho, porque la cultura se daña, y cuando la cultura se daña el espíritu se lastima, y eso es difícil de curar.

Tampoco ha tenido solución la sala infantil y juvenil ubicada en los altos de la cafetería Colón, donde alguien sin pensar en el daño, cortó las conductoras para el desagüe de los baños cuando se remodelaba dicha cafetería, y los niños y jóvenes que allí acuden, y que no son pocos, tienen que pasar trabajo cuando de necesidades naturales se trata.

Entonces, si estos son detalles que pudieran resolverse con un nivel racional y necesario de trazar prioridades, cómo pensar entonces en ampliar la biblioteca hacia la segunda planta, que puede tomar las características patrimoniales originales y hasta comenzarla en la parte de atrás para que no salga hacia la fachada, y terminar de una vez y por todas con el hacinamiento y la falta de espacio, la infuncionalidad que hoy sufre el inmueble y sus trabajadores.

También es impensable ante la falta de oídos receptivos el pensar en una biblioteca municipal ubicada en el reparto Buena Vista, donde se localiza el mayor núcleo poblacional de la ciudad, un anhelo de la directora de la institución, de su colectivo y de los propios lectores, que suman miles.

La cultura es lo primero que hay que salvar, afirmó hace muchísimos años el Comandante en Jefe Fidel Castro. Entonces, ¿por qué no se salva de una vez y por todas a la biblioteca provincial José Martí, un centro que irradia cultura, y de la buena?

¿Qué hay que esperar? ¿Hasta cuándo las barreras y las dificultades de esa institución que es una gloria de Las Tunas, aun con su modesta sede?

Llegó la hora de la acción, de las decisiones, de la ocupación, para que más temprano que tarde, la biblioteca de Las Tunas cuente con una sede digna, como la merece su pueblo.

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Sobre Miguel Díaz Nápoles

Editor-Jefe. Periodista, fotorreportero, realizador de radio y vídeo, profesor universitario. Master en Ciencias de la Comunicación, Universidad de La Habana. Diplomado del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, de La Habana. Diplomado en Comunicación Social. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba y de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. @migueldn21

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