Las Tunas, Cuba. Sábado 21 de Julio de 2018
Home > Opinión > Conservar la identidad y restañar lo dañado

Conservar la identidad y restañar lo dañado

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Una ciudad y su pueblo son valiosos en tanto conservan sus elementos de identidad, de ahí la importancia de trabajar en función de restituir esos valores, buscar lo desaparecido, restañar lo dañado, ya sea tradiciones, normas de conducta, bienes patrimoniales, plazas, edificaciones, lenguaje, formas de elaborar comidas y bebidas.

En estos tiempos, cuando hay quienes destruyen existen otros que reconstruyen, pero esa balanza debe inclinarse a favor del primer grupo, porque vivir en sociedad conlleva, en primer lugar, asumir normas de convivencia.

Ciertas formas de comportamiento se han abierto paso y son inaceptables. Van desde el daño a la propiedad social, a sitios emblemáticos, a bienes patrimoniales, hasta la deformación del idioma, el irrespeto a las buenas maneras, a la decencia en un amplio sentido.

Algunos asumen con desdén las normas de urbanidad y lo mismo dañan los bancos de un parque o sustraen sus luminarias, que dejan de abonar el pasaje en el ómnibus, rayan el pedestal de una escultura restaurada y se convierten en transgresores del ornato público.

Al idioma, rico en matices, le hieren con vocablos vulgares, asumen conductas encaminadas a la marginalidad y hacen de sus gustos estéticos pasto seguro para que nazca la seudocultura.

La preferencia por música de mala factura por sus letras, con mensajes agresivos y chabacanos, igual toma espacio. Lo peor es que a veces son amplificados por la radio y la televisión.

Urge velar por la conservación de elementos fundamentales de nuestra identidad y que tome mayor rango la necesidad de preservar el patrimonio tangible y el intagible.

La música, el baile, la arquitectura, las comidas y bebidas son también símbolos de identidad cultural y debemos preservarlos.

Así, cuando en el país se habla de la cuna del son, enseguida pensamos en Santiago de Cuba, y si decimos tinajones, de inmediato viene a la mente Camagüey. En tanto, Trinidad o el Centro Histórico de La Habana ejemplifican la conservación arquitectónica.

El cucurucho y el chocolate evocan a Baracoa, la guayabita del Pinar a Vueltabajo, las torticas a Morón, el aliña’o -bebida para festejar el nacimiento de un niño- se relaciona con la zona oriental, así como las butifarras con el poblado del Congo, por solo citar algunos.

En cuanto al idioma, a Camagüey y a Holguín se les consideró como lugares donde se hablaba bien. Pero igual se les relaciona, lo mismo que a Cienfuegos, como ciudades cuidadosas de la higiene.

Por su parte, los festejos regionales y nacionales tienen en Las Parrandas de Remedios o Las Charangas de Bejucal altas expresiones de la más genuina identidad cultural.

Si queremos trabajar en función de restituir valores, buscar lo desaparecido, restañar lo dañado, es preciso crear ambientes idóneos para transmitir lo realmente auténtico, lo que siempre nos identificó como cubanos. (Agencia Cubana de Noticias)
/yrn/

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Sobre Redacción Tiempo21

Encargada de realizar todo el trabajo del Grupo Internet y Tiempo21. Integrada por un Editor-jefe, una editora, un fotorreportero y camarógrafo, un director de fotografía y camarógrafo y un desarrollador Web. Es un equipo multidisciplinario y multioficio, que desarrolla las principales labores del Periodismo Hipermedia. Además de tiempo21, tiene un canal de Video-TV, y otros espacios. @tiempo21cuba

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*


8 × = veinte cuatro