Opinión

En coche o en bicitaxi… pero disciplinadamente

Alternativas para paliar dificultades del transporte urbano han devenido los bicitaxis y los coches tirados por caballos, medios que pululan sobre todo en los poblados de provincias donde algunos de sus conductores no toman en cuenta medidas imprescindibles para el cuidado del ambiente, la seguridad vial y la tranquilidad ciudadana.

CocheroSi bien no puede hablarse de una generalidad, sí existen cocheros y conductores de bicitaxis, cuyas actitudes al transitar por las calles afectan a los pobladores del lugar, así como la higiene de los sitios por donde van, amén del peligro en que ponen a sus pasajeros al no respetar las leyes del tránsito.

Entre las indisciplinas, con riesgo para las vidas, está ir por caminos y arterias urbanas de poca iluminación sin ningún farol que prevenga de su presencia a choferes de vehículos de motor cuya velocidad es mayor. Éstos, al verse de repente ante un coche o bicitaxi apagado, frenan bruscamente y son numerosos los accidentes.

Igual se inscribe en el irrespeto a la convivencia, la música desproporcionadamente alta, a gusto por supuesto del “bicitaxero”, aunque ya las manecillas del reloj anuncien una hora avanzada en la noche. Vecinos de esas arterias viales muchas veces se quejan, pero todo sigue igual.

En cuanto a los cocheros descuidados, y son varios los de esa lista, violan un elemento necesario para transitar. Se trata de la loneta o saco de yute o nylon reforzado para impedir que las heces fecales del animal caigan en la calle.

Así, hemos visto durante visitas a ciudades en las cuales por tradición se cuida la limpieza, tal es el caso de Holguín, donde esas excrecencias ensucian y provocan malos olores que debe soportar el transeúnte, quienes viven en esas rutas, y hasta algún vehículo que carga en sus neumáticos los fétidos residuales.

En Las Tunas, por ejemplo, las reclamaciones de los residentes han tenido respuestas violentas, según manifestaron electores en sus asambleas de rendición de cuentas del delegado del Poder Popular, por eso reclaman que las autoridades competentes velen por el cumplimento de la legislación para estos casos.

Hace ya más de 500 años de la llegada de los primeros caballos a Cuba, traídos por los colonizadores españoles, y desde entonces fueron utilizados como medio de transporte, para faenas agrícolas, en las guerras independentistas para facilitar a los mambises las cargas al machete y el avance contra el enemigo y, más recientemente, en la rehabilitación de pacientes con discapacidades.

Entonces, bien vale cuidar como merecen a estos animales, a los cuales no puede echárseles la culpa de afear y contaminar los caminos. Es responsabilidad total de quienes los utilizan velar porque no caigan en el pavimento sus heces y porque presten su servicio limpio y desprovisto de bichos.

Para los transgresores existen legislaciones cuyo peso debe recaer sobre ellos. Es necesario saber respetar a las demás personas, lo cual demostrará nuestra capacidad para mantener una buena convivencia. (Agencia Cubana de Noticias)

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