Las Tunas, Cuba. Miércoles 23 de Agosto de 2017
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El reto de salvar la especie humana

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La vertiginosa evolución de hombre hacia lo que llamamos civilización deja un triste saldo para el resto de los seres vivos que comparten nuestro planeta. Se calcula que el impacto humano sobre el medio ambiente acelera a ritmos alarmantes la velocidad de desaparición natural, por concepto de la evolución de las especies.

Cuba, por su condición insular atesora una de las mayores biodiversidades del Caribe, con plantas y animales de endemismo estricto y que solo pueden ser encontradas en esta región puntual del mundo.

A partir del triunfo de la Revolución, el Gobierno estableció un sistema de Áreas Protegidas para estudiar, aprovechar y salvaguardar los valores naturales más autóctonos del país. Sin embargo, fuera de ellas también existen recursos que necesitan ser preservados de la depredación humana.

La crítica situación económica durante el Período Especial, unida al auge del turismo y al afán de ganancias fáciles, propició que individuos inescrupulosos desarrollaran un lucrativo mercado ilegal a partir de plantas, semillas, animales y objetos y productos obtenidos a partir de ellos y que se ensaña abusivamente con las especies más valiosas del patrimonio natural del país.

A modo de ejemplo podemos citar la venta de carne de manatí y jutía y los objetos artesanales hechos con coral negro, carey y polimitas, sin olvidar los cientos de árboles de cedro, caoba y ébano que cada año se convierten en sofisticados muebles.

Con el objetivo de poner freno a la desmedida depredación de la flora y la fauna, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medioambiente, CITMA, emitió la resolución 160 del 2011. La cual establece las especies de especial significación para la biodiversidad del país y sanciona con el decomiso y la imposición de multas a quien sea detectado en la pesca, caza, tala o comercialización de sus partes o derivados.

A dos años de su entrada en vigor, la 160 parece condenada al mismo destino de otras resoluciones del mismo ministerio. Y es que las sanciones no desestimulan a los infractores, pues en la mayoría de los casos el valor de la mercancía supera el riesgo de ser sorprendido en cualquiera de esas actividades ilícitas.

A mi juicio, la ley tiene resultados positivos entre los miembros de organizaciones como del Fondo Cubano de Bienes Culturales, la Asociación cubana de artesanos artistas y la Asociación ornitológica de Cuba, pues estas entidades velan por su cumplimiento.

Sin embargo, su alcance resulta limitado para las actividades de trabajo por cuenta propia donde, muchas veces por desconocimiento, se expenden, con total impunidad, alimentos, objetos ornamentales y muebles confeccionados con ingredientes y materias primas prohibidos.

Muchos dan por cierto que la supervivencia del planeta Tierra está en peligro debido al impacto negativo del hombre sobre el medioambiente. Entonces las regulaciones para la protección de la flora y la fauna deben ser más exigentes y estar a la altura del principal objetivo, salvar la especie humana.

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Sobre Tania Ramirez

Periodista. Graduada de Ingeniería Química. Reportera de Radio Victoria, en temas de la ciencia, la tecnología y el medio ambiente y la historia local. En una etapa se desarrolló como Jefa de Información de esta emisora. Le gustan los temas sociales y la polémicas sobre asuntos de la vida diaria. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @TaniaRamirezR

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