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Roxana y sus 15 razones para ser feliz

Roxana Garcés Rodríguez.
Roxana Garcés Rodríguez.

Las Tunas.- La joven tunera Roxana Garcés Rodríguez se siente muy feliz y afortunada porque hace solo una semana se convirtió en princesa y la coronaron en una inolvidable fiesta.

Roxy, como cariñosamente le dicen todos, cumplió sus 15 primaveras y tiene en el rostro y en el pensamiento la ternura de esa edad de la vida. El momento más importante de su corta existencia llegó y aún no sabía del rasurado de las piernas, ni de pinturas o ropas ajustadas y relucientes, propio de las verdaderas quinceañeras.

Está en el noveno grado de la Secundaria Básica; el estudio es el centro de su vida y va a la conquista de su principal anhelo, formar parte de la matrícula del Instituto Preuniversitario de Ciencias Exactas Luis Urquiza Jorge, por eso, después de un día intenso, dedica las noches de cada semana al repaso de las asignaturas que debe examinar en abril.

Es la Medicina la pasión de su vida y justo la especialidad de Pediatría la que más la motiva. Roxana es de esas jovencitas talentosas, sensatas e inteligentes que saben discernir, entre los destellos de la edad, la importancia de prepararse para el futuro.

Por ser una joven especial, su familia le regaló una preciosa fiesta de 15 años y estuvo vestida de princesa durante varias horas, viviendo la fantasía de esa edad de la vida.

En Cuba es tradición celebrar por todo lo alto los 15 años de las muchachas; aunque no todas prefieren una gran fiesta llena de familiares, amigos, conocidos, la mayoría sí celebra ese día como el más importante de la vida.

Fotos y videos especiales, hermosos vestidos de princesas, ceremonias, vals, adornos, sabrosos buffet, forman el complemento esencial de los festejos donde todos congratulan a la homenajeada.

La costumbre de celebrar los 15 como el gran fiestón de la vida de las jóvenes es parte indisoluble de la cultura cubana y que no quebranta las estrecheces económicas y carencias de los hijos de este país caribeño.

Ahora Roxana anda llena de libros y tareas que estresan su bello rostro, pero tiene una luz especial en los ojos y se perfila en sus labios una pícara sonrisa cuando le recuerdan la reciente celebración.

De pronto algunos la detienen en su barrio y preguntan que pasó con aquella niñita que iba de la mano de su mamá Esperanza o del brazo de su padre Andrés, orgullosos de la elegancia del fruto de su amor, porque los años vuelan y ya se convirtió en toda una mujercita y casi nadie se dio cuenta cuando ocurrió.

Los 15 años es la edad de pasiones e ilusiones, una nueva vida comienza, sobre todo, para las chicas, e insoslayablemente indican Ya Crecí.

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