Historia del Deporte en Las Tunas

Fiesta de la lucha clásica cubana

Sin apagarse aún los ecos de la exitosa presencia de grandes judocas cubanos y de otros varios países en el torneo José Ramón Rodríguez, la sala Paco Cabrera vuelve a convertirse en anfitriona de un gran evento, al acoger el Campeonato Nacional de Lucha, estilo grecorromano o clásico del 29 de junio al 2 de julio de 1985.

En la lid, los tuneros tuvimos la oportunidad de ver en acción a grandes estrellas de este milenario deporte y también a los más prometedores especialistas del país, organizados en los equipos presentados por las entonces 14 provincias y el municipio especial de la Isla de la Juventud en largas jornadas que colmaron de sudor los dos colchones habilitados en el tabloncillo.

En las intensas jornadas volvieron a reinar los gladiadores camagüeyanos, quienes hicieron valer su favoritismo, guiados por sus principales estrellas, pero con protagonismo de jóvenes luchadores que hacían pensar en que durante muchos años la región de Camagüey iba a seguir imponiendo su ley en esta disciplina, algo que se cumple de manera fiel, porque aún los representantes de esa legendaria región son imbatibles en las lides por colectivos.

Santiago de Cuba, otra provincia con mucha tradición y fuerza en este deporte, volvió a pelear duro frente a Camagüey, pero al final debió conformarse con el segundo peldaño, mientras que la selección de la Isla de la Juventud sorprendió a capitalinos y pinareños, especialmente, al desplazarlos de la tercera plaza, gracias al desempeño de talentosos muchachos que deben seguirse de cerca en futuras competiciones porque desde el punto de vista cualitativo ya están aptos para buscar plazas en las preselecciones nacionales juvenil y de mayores.

En el cuadro de honor de la competencia se incluyeron los camagüeyanos Ismael Martínez (Más Destacado) y Elio Pacheco (Entrenador), Erasmo Close, de Santiago de Cuba (Más Técnico), Roberto Mujica, de Pinar del Río (Árbitro más sobresaliente) y los protagonistas del mejor combate de la lid, en el que se batieron el pinareño Alexis León y el representante de la Isla de la Juventud, Carlos Torres, en la división de los 48 kilogramos.

Uno de los más grandes incentivos de la competencia era la pugna de los equipos con menos fuerza en el objetivo de lograr un puesto en la primera división (del uno al ocho), aspecto en el que la escuadra local tenía el compromiso de regalar ese resultado a su fiel y entusiasta afición, sin embargo y pese al extraordinario esfuerzo realizado, el deseo no pudo materializarse en los colchones.

La calidad de la competencia dejó satisfechos a técnicos, aficionados y periodistas que la reportaron para todos los medios. En definitiva el rigor de los combates y el enfrentamiento a gladiadores de experiencia sirvieron de fogueo a los luchadores locales quienes desbordan deseos y talento suficientes para escalar mejores posiciones en un futuro cercano.

 

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