Las Tunas, Cuba. Miércoles 18 de Julio de 2018
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Salvador Allende sigue inspirando el proceso de liberación del continente americano

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Salvador AllendeFigura protagónica de unos de los procesos revolucionarios más singulares y heroicos de la segunda mitad del pasado siglo en Latinoamérica, el presidente chileno Salvador Allende murió un día como hoy, 11 de septiembre, hace ya cuatro décadas, cuando defendía el palacio presidencial de La Moneda, en Santiago de Chile, del ataque a que fue sometido por los golpistas dirigidos por el general fascista Augusto Pinochet.

Allende había nacido en la ciudad de Valparaíso el 26 de junio de 1908, aunque sus primeros años transcurrieron en Tacna, ciudad en cuyo liceo aprendió las primeras letras.

Los años de infancia coincidieron con el desarrollo en Chile de profundos problemas económico–sociales, marco bajo cuyas condiciones creció, estudió y comenzó a destacarse como un activista de las luchas sociales.

La biografía del patriota chileno publicada en la enciclopedia digital cubana (EcuRed), indica que cuando contaba con 10 años, en 1918, su padre lo envió a continuar estudios en la capital del país, donde años más tarde ingresaría en la universidad para estudiar Medicina y pronto se convertiría en uno de los principales líderes estudiantiles del centro, al asumir la presidencia entre los alumnos de esa carrera.

Con el paso del tiempo comenzó a adentrarse en el ideario socialista y fue una figura protagónica en la formación del Bloque de Izquierdas, una alianza de profundo contenido histórico para la causa popular y el desarrollo de la nación, que constituyó un antecedente inmediato del Frente Popular, un episodio histórico-político que contribuyó a su acceso a la Cámara de Diputados en 1937.

A esta responsabilidad la seguirían otras como la de ministro de Salubridad (1939), cargo al que renunció luego de estallar la Segunda Guerra Mundial, por desacuerdos con la política nacional e internacional del gobierno chileno.

En 1943, Allende asumió la secretaría general del Partido Socialista chileno, y en 1945 fue electo senador.

Durante 1952 participó por primera vez como candidato en las elecciones presidenciales chilenas, que no pudo ganar, como tampoco en las dos ocasiones siguientes (1958 y 1964).

Entre 1966 y 1969 Allende ocuparía el cargo de presidente del senado, y tuvo un amplio accionar en el ámbito de la política internacional, al participar en la Conferencia Tricontinental y luego en la fundación de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), lo que sumado a sus lucha por favorecer a los más humildes lo hicieron centro de los ataques de la derecha.

Pese a esta situación desfavorable, amplios sectores de la sociedad chilena pedían que asumiera nuevamente la representación de la izquierda en las elecciones presidenciales de 1970, a las que concurrió en representación de la alianza denominada Unidad Popular (integrada por el los partidos Socialista, Comunista, Radical, MAPU y Acción Popular Independiente).

Bajo un clima tenso, se efectuaron las elecciones el 4 de septiembre de 1970, ganadas por Allende.

Se inició entonces la ejecución del programa previsto por el líder izquierdista, que tenía como objetivo básico transformar por vías pacíficas las formas de producción y vida del capitalismo explotador por un sistema socialista que favoreciera a toda la población y, en especial, a los más necesitados.

Este proyecto se basaba en algunas líneas fundamentales, entre ellas la estatalización de las áreas claves de la economía, la nacionalización de la gran minería del cobre, la aceleración de la reforma agraria iniciada por Eduardo Frei, el congelamiento de los precios de las mercancías, el aumento de los salarios de todos los trabajadores y la modificación de la constitución y creación de una cámara única.

Los planes revolucionarios comenzaron a convertirse en acciones, lo que motivaría al presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, y a su secretario de Estado, Henry Kissinger, a promover un boicot contra el gobierno de Allende mediante la negación de créditos externos y la petición de un embargo al cobre chileno, a lo que se unió, por supuesto, la reacción de la oligarquía nacional chilena y las capas más retrógradas dentro de las fuerzas armadas.

En su conjunto, estos factores se conjugaron para que, finalmente, el 11 de septiembre de 1973, el general Augusto Pinochet encabezara el golpe de estado fascista que mediante el uso de las fuerza militar derrocó al gobierno legítimamente electo por el pueblo chileno, y provocara la muerte de Allende, al no aceptar la rendición mientras defendía el Palacio de la Moneda.

Hoy, al cumplirse 40 años de su fallecimiento, el ejemplo imperecedero de Salvador Allende, su amor por la justicia y su lucha en favor de los desposeídos, están presentes, sin embargo, como un acicate más en los esfuerzos que se realizan en el continente por lograr la plena independencia y la integración de los pueblos latinoamericanos y caribeños.

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Sobre Hernán Bosch

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente (1974). En ese año fue uno de los fundadores de la Agencia Cubana de Noticias (ACN) en la antigua provincia de Oriente. Trabajó como corresponsal de esa agencia en Santiago de Cuba durante tres años y luego realizó similar función por cerca de tres décadas en la corresponsalía de la provincia de Las Tunas, con una labor destacada en el tratamiento de temas diversos como la agricultura, la salud y los deportes. En 2007 reportó como enviado especial de la ACN los Juegos Deportivos de la ALBA, efectuados en Venezuela. Entre l981 y 1989 laboró en el periódico provincial ”26”, de Las Tunas, donde se desempeñó como jefe de Redacción, jefe de Información y reportero. Está jubilado y es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @hrbosch

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