Las Tunas, Cuba. Miércoles 23 de Agosto de 2017
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Bloqueo de Estados Unidos contra Cuba: ¿Cómo asfixiar a un pueblo?

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No al bloqueoEl bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos contra Cuba, es el acto más genocida que un país puede protagonizar para matar a otro, sin que exista guerra entre ellos.

Este crimen ya cumplió 52 años, y es considerado el más largo en la historia de la humanidad, y su política cruel, inhumana e ilegal, ha sido diseñada para matar al pueblo cubano mediante el hambre, las enfermedades y la desesperación.

Fue esta la forma que encontró la administración estadounidense de principios de los años 60 del pasado siglo, para contrarrestar las medidas adoptadas por el Gobierno revolucionario, empeñado en recuperar las riquezas del país y ponerlas al servicio del pueblo y acometer radicales cambios económicos y sociales a favor de todos los cubanos.

Once administraciones estadounidenses han mantenido en vigor las leyes, disposiciones y prácticas para reforzar este criminal instrumento, que ya le ha dejado a Cuba pérdidas por un billón 66 mil millones de dólares además de otros daños incalculables, según la opinión de Carolina Prieto, funcionaria de la empresa CubaExport.

Desde entonces, el bloqueo es el mayor asesino, y digo bloqueo y no embargo, que es el término utilizado por el gobierno de Estados Unidos para minimizar un poco el genocidio, porque el embargo se refiere a la retención o secuestro de bienes por mandamiento judicial, la suspensión de las exportaciones de uno o varios productos a un estado como medio de presión o sanción, o la prohibición del comercio y transporte de armas u otros instrumentos de guerra decretada por un gobierno, instrumentos para asegurar el cumplimiento de una obligación contraída legítimamente.

Bloqueo es otra cosa. Bloqueo es aislar, cercar, incomunicar a un país con el exterior para lograr su rendición por la fuerza y por el hambre, y eso es lo que hace Estados Unidos contra Cuba, e incluso, sus leyes son extraterritoriales porque involucran a terceros países que se atrevan a comercializar con la Isla.

Ya desde 1909, en la Conferencia Naval de Londres, se puso en claro el principio aceptado en el derecho internacional de que “el bloqueo es un acto de guerra”, por tanto, el de Estados Unidos contra Cuba no tiene nada de pacífico, como quieren hacer ver con su denominado embargo, porque ninguna norma del derecho internacional justifica ese término, desde que las potencias coloniales del siglo XIX y comienzos del XX lo practicaban.

Hasta el propio Estados Unidos se contradice y viola esos preceptos, porque en 1916, su propio gobierno le advirtió a Francia: “Los Estados Unidos no reconocen a ninguna potencia extranjera el derecho de poner obstáculos al ejercicio de los derechos comerciales de los países no interesados, recurriendo al bloqueo cuando no exista estado de guerra.”

Evidentemente, es un acto de doble moral: Haz lo que yo digo y no lo que yo hago, y el término embargo también es una forma de enmascarar el bloqueo, que incluye medidas de tiempo de guerra.

Fue el presidente John F. Kennedy quien en septiembre de 1961 cumplió el mandato encomendado por el Congreso de los Estados Unidos, mediante la Sección 620a de la Ley de Ayuda Extranjera, que declara el bloqueo total contra Cuba a partir de las 12.01 de la mañana del 7 de febrero de 1962.

La propia Carta de las Naciones Unidas, en la Declaración de los Derechos Humanos y el artículo Uno de los Pactos Internacionales de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y de Derechos Civiles y Políticos, declara el derecho humano de un país de ejercer su libre determinación.

Por más que la propia Organización de Naciones Unidas y la inmensa mayoría de los países que la integran han condenado el bloqueo año por año, la prepotencia imperial de los Estados Unidos mantiene su actitud genocida como la tozudez más grande de sus gobiernos, pues al parecer 52 años no es tiempo suficiente para comprender que al pueblo cubano no podrán doblegarlo con sus leyes, y por el contrario, se levanta cada día contra esa política criminal y desarrolla al país, aun cuando es preciso enfrentar grandes retos y asumir las pérdidas millonarias que ocasiona el bloqueo.

El bloqueo contra Cuba no es una cuestión bilateral entre Cuba y los Estados Unidos como algunos lo hacen ver. Son muchos otros los estados afectados en su soberanía, por la mantenida aplicación extraterritorial de sus leyes y la persecución contra los legítimos intereses de empresas y ciudadanos de terceros países.

Por ello, Cuba no se cansa de denunciar esta política asesina y lucha por su desarrollo en las condiciones más difíciles que alguien desde afuera pueda imaginar.

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Sobre Miguel Díaz Nápoles

Editor-Jefe. Periodista, fotorreportero, realizador de radio y vídeo, profesor universitario. Master en Ciencias de la Comunicación, Universidad de La Habana. Diplomado del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, de La Habana. Diplomado en Comunicación Social. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba y de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. @migueldn21

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