Las Tunas, Cuba. Miércoles 18 de Octubre de 2017
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Jornada Cucalambeana 2013 ratifica acento latinoamericano

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Por Antonio Paneque Brizuela
Periodista de Prensa Latina

Las Tunas.- La 46 edición de la Jornada Cucalambeana concluida a principios de julio en esta ciudad oriental cubana con unos 40 representantes de nueve países de la región, ratificó su acento de evento local con proyección latinoamericana y caribeña.

Los organizadores de esta reunión promotora de la décima poética en homenaje al poeta tunero Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (El Cucalambé, 1829-1862), principal cultor cubano de ese género, recibieron una positiva respuesta participativa de la región.

Creadores de esa estrofa iberoamericana escrita o improvisada trajeron sus ofertas desde Chile, Panamá, México, Venezuela, Argentina y Puerto Rico, mientras invitados de Alemania y España tuvieron otros tipos de aporte artístico.

La presencia latinoamericana y caribeña se dejó sentir tanto en las obras líricas traídas por los visitantes como en el modo de interpretarlas, mediante sus músicas acompañantes o tonadas con las que se acostumbra a improvisar o recitar las décimas.

Ese acento regional se insertó dentro de un escenario cubano con sus entregas caracterizadoras del auge de la décima improvisada y escrita en el país y la exhibición de tradiciones criollas que dieron lustre a esta edición.

CONTRASTES DEL FOLCLOR REGIONAL

Diversos ritmos tradicionales latinoamericanos centrados en la décima como forma de decir signaron esta 46 Cucalambeana, entre ellos los de intérpretes de Chile, Puerto Rico y México.

Géneros típicos como la cueca chilena y el huapango mexicano practicado en Veracruz figuraron entre los más acogidos en espacios como la finca El Cornito, donde vivió El Cucalambé, sede principal de estos festejos.

Presentaciones combinadas entre repentistas cubanos como Luis Paz, Emiliano Sardiñas, y los payadores (improvisadores) chilenos Leonel Sánchez, Nicasio Luna y Leonel Castas, develaron la variedad de melodías y formas de improvisar de cada país.

El intercambio entre tonadas de composición rítmica con que los músicos acompañan las improvisaciones, distintas de un país a otro, chocaban en apariencia al comenzar y terminar cada estrofa, pero terminaban integrando un todo armónico de sabor regional.

Durante las exhibiciones entre cubanos e invitados, la espinela (dos redondillas enlazadas por dos versos octosílabos), el tipo de décima más usado en la región, demostró su utilidad para el humor, el cruce de bromas y las celadas de doble sentido.

UNA MUJER GANA POR PRIMERA VEZ CONCURSO ESCRITO

El certamen de improvisadores, nombrado Justo Vega en honor a uno de los más importantes artistas cubanos del género, fue ganado por el matancero Héctor Luis Alonso, y el escrito, llamado Cucalambé, por la tunera Liliana Rodríguez Peña.

Rodríguez, primera mujer que triunfa en ese concurso, es también la única cubana que ha merecido los más importantes premios cubanos de improvisación de la estrofa, una vez el Justo Vega en Las Tunas y dos el Chanchito Pereira de Matanzas.

La parte literaria de esta Jornada Cucalambeana comprendió también el Premio del Concurso Nacional de Glosas (cuarenta décimas inspiradas en anteriores versos de otro autor) a Caridad Tatiana Sánchez, por su obra Nocturnos en ánfora de miel.

Ese segmento dedicado a las letras en un espacio llamado Catauro de la décima en la antigua finca de El Cucalambé, sirvió también para la presentación del poemario inédito La flor puede tener espinas, del intelectual cubano Adolfo Martí (1922-2002).

Otro concurso de esta cita fue el de décima mural, que conjuga la estrofa con el entorno campesino, entre cuyos ganadores figuró el tunero Guillermo Castillo Ramírez, con una de las más ingeniosas composiciones de esta Jornada Cucalambeana:

“Hermano de la guataca / de la mocha y el arado, / compañero en el pasado / del taburete y la hamaca, / junto al bohío destaca / una rural procedencia. / Y no ha podido la ciencia, / a pesar de tanto esmero, / impedir que en un sombrero / se guarde la inteligencia”.

GALAS, ESPECTÁCULOS, FLORES DE BIRAMA

Vistosas galas nocturnas en el anfiteatro de El Cornito recordaron al Cucalambé, el más importante poeta bucólico en la historia literaria del país, a través de recitaciones de décimas suyas y de otros autores.

Repentistas participantes vincularon esos homenajes con sus cantos de exaltación a las ocho Flores de Birama, que representan en estos festejos a la mujer cubana, a partir de una evocación poética del bardo tunero a la mujer de la región.

Las elegidas en los ocho municipios tuneros a partir de parámetros ético-morales, culturales y de aceptación popular, deben su presencia en el evento a la flor del nelumbio o nenúfar, que El Cucalambé observó en la ciénaga tunera de Birama.

Aunque su presencia concede belleza a estas fiestas, los organizadores y actores del proceso de elección de las jóvenes toman distancia de otros certámenes internacionales basados solo en la belleza física.

Apreciadas en plazas y calles de la ciudad durante recorridos en coches de caballos, los especialistas que deciden su elección se basan, con independencia de la frescura de la edad, sobre todo en valores espirituales de las candidatas.

Entre los aportes danzarios figuraron el grupo camagüeyano de baile Maraguán, laureado en concursos internacionales, y sus similares locales Cueibá y Orígenes, considerados entre los mejores integrados por artistas aficionados del país.

LO TRADICIONAL CUBANO DENTRO DE LO LATINOAMERICANO

Las Jornadas Cucalambeanas son consideradas como la fiesta mayor del campesinado cubano, entre otras cosas porque elevan a la condición de evento citadino una festividad de las campiñas llamada guateque campesino.

De esas formas del jolgorio popular campesino surgieron el repentismo, los bailes y otras expresiones rítmicas colaterales a la décima que hoy día son ingredientes de la música campesina o punto cubano.

Pero pocas veces se habla de otras tradiciones campesinas que se celebran de manera paralela a los guateques en eventos previos a estas Cucalambeanas, como los llamados Juegos Tradicionales Campesinos, que volvieron a brillar en esta 46 edición.

En esos encuentros de base se prueban habilidades del hombre que trabaja el campo como arar la tierra y escalar palmas para cortar el valioso fruto para alimento del ganado, pero de ellos solo algunos tienen cabida en estos encuentros.

Los eventos hípicos y otras modalidades ecuestres se distinguen entre ellos y comienzan desde la inauguración de la Cucalambeana con una caballería, esta vez con 46 jinetes, uno por cada año de jornadas, cuyos integrantes participarán en las competencias.

La caballería-peregrinación, que rinde honores iniciales al poeta campesino esta vez en su 184 aniversario, circuló por un sendero de cinco kilómetros hasta El Cornito, sede principal de estos juegos que caracterizan la vida en las campiñas.

Entre esas competiciones, que armonizan con el contenido muchas veces bucólico de las creaciones de los repentistas, figuran las de ensille y desensille de caballos; y el enyugue y desenyugue de bueyes, que sintetizan la epopeya agropecuaria de todos los días.

Otras modalidades afrontan variantes de fuerza y habilidad, como las lidias de pulseo sobre taburetes y las corridas de cintas, consistentes en introducir dentro de una argolla y desde un caballo al galope una pequeña astilla de palo puntiaguda.

Esta 46 cucalambeana cerró sus puertas con el XVIII Coloquio Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado, en el que investigadores de cinco naciones debatieron sobre la problemática de esa expresión de origen español en el área.

La cita demostró en general su carácter defensor de la identidad cubana como símbolo cultural, junto a su ya imprescindible vínculo con la región latinoamericana y caribeña.

 

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