Radio Victoria

Jorge Carbonell: voz, ética, magisterio

Las Tunas.- “Cuando hago un programa y me sale mal, o me equivoco, para mí es mortal, pues me parece estarle faltando el respeto al oyente. A veces algunos compañeros de trabajo me critican, porque si vamos a salir al aire en vivo, exijo recibir el guión con tiempo suficiente, y realizar, sin excusa posible, la prueba de mesa o ensayo: es una garantía a fin de evitar errores y no irrespetarse uno mismo”.

Con estas palabras, Jorge Carbonell López develó a Tiempo21 una de las razones por las cuales, hoy por hoy, se le reconoce como una de las voces radiales más creíbles y respetadas, no solo en la provincia de Las Tunas, 690 kilómetros al este de La Habana, sino también en toda Cuba.

Carbonell se regocija de haber incursionado en la radiodifusión desde los 10 años de edad, motivado porque Radio Circuito, actual Radio Victoria, quedaba a unos pasos de la casa que habitaba su familia en esta ciudad, cuando sus padres decidían descansar de las faenas impuestas por su condición de campesinos.

Según confiesa Jorge, “me convertí en un ‘ratón de emisora’, como suele decirse. A diario veía por los cristales trabajar a técnicos y locutores, y tanto me fui acercando a ellos, que, de buenas a primera, me acogieron como uno más del colectivo, me enseñaron, confiaron en mí, empecé a manipular los equipos de audio y a intervenir en la locución de programas infantiles”.

Si algo agradece de todo corazón este buen hombre es, de acuerdo con sus propias palabras, haber tenido tantas oportunidades (y aprovecharlas, pienso yo) para su realización profesional y humana.

Especial cariño y reconocimiento guarda Carbonell a Alcides Cofresí, Rafael Urbino, Gerardo Alfonso Reyes (fallecidos); Miguel López Montes, Neydo Arsenio García, y otros astros tuneros de la locución, que, según él, pudieron o pueden brillar en cualquier lugar de Cuba, y a los cuales no les han faltado propuestas de trabajo en los medios más exigentes, como la internacional Radio Habana Cuba.

“Ellos constituyeron mis paradigmas. Me inculcaron disciplina, espíritu de superación, respeto por el trabajo. Fueron y son, además de mis profesores, excelentes amigos; porque, por encima de todo, resaltan sus valores humanos. Ahora yo tengo mi estilo, mi formación, aunque aún me falta mucho por aprender, pero tuve el privilegio de tomar lo mejor que, tan desinteresadamente, me brindaron esas hermosas personas”.

Por cierto, de 1977 a 1979, Jorge fue locutor de Radio Habana Cuba, donde se nutrió del saber de personalidades tan grandes como Ángel Hernández, Aldo Lavandera, Orlando Castellanos, Silverio Gutiérrez, Santiago Álvarez y Manolo Ortega, a quien considera el más integral de los locutores cubanos, y con el cual formó el Tribunal Nacional de Evaluación de los profesionales de la voz, en 1989, junto al maestro Nelson Moreno de Ayala.

De aquella experiencia provino su designación para presidir dicho Tribunal en el oriente del país y el nombramiento al frente de la Cátedra de Radio Rafael Urbino Santoya, fundada en Las Tunas el 22 de marzo de 1998.

Cientos de trabajadores del sector en el país han asistido a las acciones de superación auspiciadas desde entonces por esa cátedra, incluidos todos los directores de emisoras municipales y provinciales.

“En 1975, Neydo Arsenio y yo habíamos recibido el primer curso impartido en Cuba sobre Lingüística Aplicada a la Locución, a cargo del doctor Vitelio Ruiz y la profesora Eloína Millares, y por esa razón, al evaluar a los demás colegas de la radio cubana, a mí me tocaba argumentar qué errores cometía cada cual desde el punto de vista técnico y científico.

“Previamente, en compañía de Adelfa Polanco, Neydo y yo publicamos varias investigaciones sobre la locución en Las Tunas, estudios que fueron premiados por la Academia de Ciencias de Cuba, el último de ellos con la categoría de Destacado y primer lugar entre las ponencias concursantes”.

Sin lugar a dudas, Radio Habana Cuba fue una experiencia muy grata y enriquecedora, pero a la vez algo traumática, para Jorge Carbonell, guajiro de pura cepa, como él mismo se define, enamorado de Las Tunas, patria chica de la cual no puede separarse definitivamente, según propias confesiones.

Es que mi entrevistado, en su “aventura habanera”, residía en una vivienda en la cual funcionaba una tintorería. Como trabajaba en la emisora en plena madrugada, debía dormir después del alba, pero el bullicio de las máquinas y los clientes se lo impedía; entonces optaba por entregarse a Morfeo (dios del sueño según la mitología), a veces en una funeraria; otras, en la Terminal de Ómnibus Nacionales, y también, en ocasiones, en la Estación Central de Ferrocarriles.

“Pernoctaba en lugares diferentes para no levantar lógicas sospechas”, dijo a Tiempo21, entre sonoras carcajadas, reflejo del invariable buen humor que siempre lo acompaña.

Ya, en un tono más serio, me explicó que se siente muy orgulloso de haberse graduado de periodista en la Universidad de Oriente, en febrero de 1982, junto a Raúl Martes, Rafael Quiroga, Alexis Pérez, Juan Soto, Ricardo Sarmiento, otros compañeros y yo, aunque nunca ha ejercido el periodismo, atraído, irresistiblemente, por la locución.

Jorge sale cada día a la calle como el más simple mortal, pero siente la responsabilidad de saberse reconocido por su bien timbrada y educada voz, que pone a disposición de una milenaria audiencia en programas como Hablemos de…, En casa, Impacto y otros.

Inicialmente, su pasión fue la actuación, pero al no existir un cuadro dramático en Las Tunas, y no tener donde establecerse en Holguín y Santiago de Cuba, provincias en las cuales apreciaron positivamente sus cualidades histriónicas, se quedó en su natal terruño, para el bien de tantos.

 

Artículos relacionados

Radio Victoria entrega por primera vez premio Rumores del Hórmigo

Yanetsy Palomares Pérez

Radio Victoria en sus 65 años: la voz del pueblo de Las Tunas

Sheyla Arteaga Rodriguez

Entregan reconocimiento a Radio Victoria por aniversario 65 de su creación

Yami Montoya

Enviar Comentario


nueve − = 0