Historia del Deporte en Las Tunas

Un pítcher talentoso con pocas posibilidades

juanemiliobatista1Juan E. Batista Cruz
jbatista@enet.cu

Parecerá reiterativo, pero es preciso insistir en que si hay un territorio de Cuba en el que, tradicionalmente, hubo y hay lanzadores de mucho talento, tanto zurdos como derechos, algunos de los que brillaron con luz propia en el béisbol profesional doméstico y en el de todo el continente, incluido el de Estados Unidos y su reconocida Gran Carpa.

Pero los hubo que al llegar la pelota revolucionaria tenían 25 años o más y, de inicio, eran a lo sumo tres equipos en todo el antiguo Oriente y a pesar de tener talento eran muchos los aspirantes y limitadas las plazas, por lo que abundaban los retiros prematuros por falta de posibilidades.

En la ciudad de Puerto Padre mostró cualidades indiscutidas un espigado tirador que respondía al nombre de Nelson Risco Ávila, quien sobresalió por su velocidad, magnífica curva y aceptable control en los torneos regionales de finales de la década del sesenta y comienzo de la del setenta del siglo pasado, pero no le alcanzó su longevidad deportiva para cuando Las Tunas, como nueva provincia, debutó en la serie 17 (1977-78).

Nelson Risco tenía entre sus principales características la entrega total a la camiseta y la de ser un magnífico bateador en una época en la cual todavía no se había establecido la regla del designado. Esa es la razón por la cual en varias ocasiones lo vimos defendiendo posiciones en el cuadro o en los jardines, con ubicaciones de gran responsabilidad en las alineaciones ofensivas.

El veloz derecho de la Villa Azul solo participó en dos series nacionales con equipos de la antigua provincia de Oriente y tuvo realmente poco trabajo al intervenir en seis partidos, tres de ellos en función de abridor, con balance de una victoria sin derrota.

En 16,2 capítulos de actuación permitió 11 carreras, siete de ellas limpias para una efectividad de 3,78, ponchó a 12 y regaló 16 boletos. Los bateadores rivales solo le ligaron 12 imparables, entre ellos cinco dobles y un triple, con un bajo promedio ofensivo de 262. Es evidente que en las pocas oportunidades que recibió, Risco enseñó cualidades que daban para mucho más.

 

 

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