Opinión

En materia de turismo, Cuba hará todo mejor

turismo cubaLuz Marina Fornieles Sánchez
lm@ain.cu

Frente a la contracción de la emisión desde mercados tradicionales, sobre todo de Europa como resultado de la crisis, y con una mirada crítica hacia el interior, el Destino Cuba busca cómo hacer mejor las cosas y, a la vez, echar mano a las novedades, siempre tentadoras.

Para revertir las tendencias negativas de los arribos en los primeros meses del presente período, el Ministerio de Turismo se ha propuesto profundizar en temas vitales, como los de la comercialización y el mejoramiento de la calidad del producto, en aras de un posicionamiento superior.

Por ende, conformar nuevas y mejores propuestas deviene una prioridad frente al panorama actual, testigo de cómo la depresión económica ha hincado sus uñas en naciones del Viejo Continente, con la consecuente restricción de los viajes al exterior, provocada, además, por otras políticas como las tasas impositivas, entre varios factores de corte negativo.

La temporada alta o de invierno -de diciembre a abril- no fue, en Cuba, como se esperaba por esas razones, con un decrecimiento del 1,8 por ciento en las llegadas internacionales, de ahí que se persigue a toda costa explotar al máximo las reservas internas capaces de suplir tal déficit.

Por solo citar un ejemplo cercano tenemos que España, que aportaba al territorio caribeño casi 200 mil viajeros en 12 meses, en 2012 solo remitió con este rumbo a 81 mil visitantes, para ubicarse en el puesto número 11.

Considerado ya como uno más, al mercado interno, cuyos ascensos anuales llegan hasta el 11 por ciento, se le atribuyen muchas posibilidades y, como tal, le han preparado un paquete de provocadoras ofertas, las cuales lo fortalecerán en su rol de complemento del turismo foráneo en la llamada temporada baja de la industria del ocio.

Mantener y garantizar el aumento del dinámico giro constituye un imperativo de hoy y mañana, en función de sus aportes a la economía doméstica, urgida siempre de liquidez para enfrentar los retos que tiene ante sí la Isla en su condición de nación tercermundista, bloqueada por Estados Unidos y nada ajena, por supuesto, al flagelo de la depresión financiera que recorre al orbe.

En tiempos tan difíciles como los que corren, a Cuba -como al resto de los destinos-, solo le queda un camino: hacer mejor las cosas. No hay otra opción. (Agencia Cubana de Noticias)

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