Las Tunas, Cuba. Domingo 15 de Julio de 2018
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Danilo Almarales y el mundo de las abejas

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colmenero recolectoraleida naval santosAleida Naval Santos
anaval@rvictoria.icrt.cu

Las Tunas.- Hace algunos meses conocí a Danilo Almarales Ponce de León mientras recogía una colmena de abejas que estaba en un árbol, ubicado detrás de la florería de esta ciudad de Las Tunas, 690 kilómetros al este de La Habana.

Llamaba la atención su soltura en el trato con el insecto, temido por lo doloroso de su picadura. Parecía que le obedeciera. No llevaba guantes y cubría su cara con una malla.

A los pocos minutos de establecido el diálogo, supe que llegó a ese mundo cuando era chofer de la empresa apícola en este oriental territorio y fue a principios del 2012 que decidió convertirse en apicultor.

“Lo primero que aprendí fue a coger picazos de todos colores, porque lo que yo hacía era trasladar las colmenas de los apicultores de los municipios hasta los lugares donde estaban las flores y, luego al terminarse la floración, recogerlas y llevarlas hasta sus lugares de residencia.” Fueron sus primeras palabras en torno al tema.

“Luego -según cuenta- me dio por comenzar a hacerme apiario y a recoger todos los enjambres que me encontraba por ahí. Ya cuento con cuatro. Pienso buscar dos más y cuatro que me van a traer del municipio de Amancio”.

Danilo Almarales Ponce de León se propuso terminar el 2012 con 30 colmenas y lo logró. En el presente calendario aspira llegar a 100. Es una cifra alta y está convencido de que hay que trabajar mucho.

¿En qué consiste este trabajo? ¿Cómo logras incrementar las colmenas?

“Tengo que escoger las colmenas que estén fuertes. A cada una le saco panales que tengan hijos recién nacidos y crías ya grandes, las pongo en una caja chiquita, pero lleva tiempo y trabajo.

“En el apiario se ve si hay polillas, hormigas, están enfermas o huérfanas de reina. Todo eso se revisa, se preparan las colmenas y luego espero para volver a revisar. A las abejas no puedes verlas todos los días, porque creo se ponen más bravas. Se puede ir una vez la semana o cada 15 días.

“Lo otro es provechar la floración, casi siempre, es en marzo con el romerillo. A partir de septiembre, octubre y noviembre empieza el indio; le sigue la campañilla morada; la blanca hasta el cinco de enero.

“También utilizo el traslado a la costa, pues están el mangle rojo y otras plantas con flores”.

A sus 36 años Danilo se confiesa enamorado de las abejas y decidido por la apicultura para toda la vida. De su mundo lleno de zumbidos, que armonizan con la aparente tranquilidad de una labor que se hace en solitario, dijo a manera de despedida que: “Muchos lo hacen por dinero, pero yo lo hago porque me gusta”.

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