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“El éxito está en perseverar”

Miguel Álvarez Miranda, es operador de combinadas desde hace tres década.sAleida Naval Santos
anaval@rvictoria.icrt.cu

Las Tunas.- Durante la actual zafra, Miguel Álvarez Miranda conduce una KTP-2000. Es operador de combinadas desde hace tres décadas. Comenzó muy joven, cuando apenas tenía 18 años.

Ser millonario, equivalente a 11 mil 500 toneladas en el corte de caña, para él es habitual. Este año fue uno de los primeros en ubicarse a la vanguardia en el municipio de Manatí.

Por estos días, su nombre se repite cuando se habla de estimular a los mejores de la zafra en la Unidad Empresarial de Base Argelia Libre, ubicada al norte de esta oriental provincia, 690 kilómetros al este de la Habana.

A sus 51 años recién cumplidos, el siete de abril, su mayor satisfacción es haber sobrepasado su propio record productivo, establecido en el 2006 al cortar 411 toneladas de caña en una jornada. Ahora el record es de 432.

Atribuye el resultado a la preparación de la máquina, al mantenimiento diario, y afirmó con la mayor naturalidad del mundo: “¡De esto hay que estar enamora’o! Si a uno no le gusta el trabajo, no logra lo que se propone”.

En Picanes y en Piña, zonas rurales de Las Tunas, vive su familia. A ellos agradece su preocupación contante por su trabajo, por su salud, y el hecho de que le visiten en los parajes intrincados que labora. Sus hijos son su mayor orgullo.

Decidido a triunfar es este tunero que, además de conducir su máquina cosechadora de caña, es capaz de solucionarle cualquier desperfecto técnico y realizarle ajustes a la combinada, a la par del mecánico, para perfeccionar el corte.

operador combinada1Un operador comienza su faena mucho antes de que los primeros rayos del sol iluminen el campo y termina cuando cumple su tarea, que generalmente oscila entre las 110 y 130 toneladas diarias, en dependencia del tipo de máquina.

En reiteradas ocasiones concluyen los cortes de la gramínea entre las ocho y 11 de la noche y, al día siguiente, se levantan entre las cuatro o cinco de la mañana para volver a comenzar. Es lo cotidiano en tiempo de zafra.

En cada faena deben sobreponerse a las inclemencias del tiempo, a las altas temperaturas, y a la “pica-pica”, yerba que infecta no pocos cañaverales y que el viento atrae hasta ellos.

Hombres como Miguel Álvarez hacen la zafra en esta provincia cubana. Vencen las adversidades diarias decididos a convertir en útil y hermoso el fruto de su trabajo.

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