Historia

Lázaro Peña: presente en el corazón del proletariado cubano

maura pena machadoMaura Peña Machado
taura@rvictoria.icrt.cu

“Tu nombre es la bandera de los trabajadores,

se pronuncia, y el pecho siente brava la fe.

por ti los explotados tienen horas mejores

y defienden la herencia de los libertadores

en la firme trinchera de nuestra CTC”

                         Raúl Ferrer

Obrero torcedor de tabaco, forjado en la lucha donde para alcanzar la victoria en una huelga era necesario la unidad, la acción colectiva y la confianza de todos, Lázaro Peña tuvo como norma invariable en su vida, la relación más estrecha con todos los trabajadores.

Nació en Los Sitios, barrio humilde, de La Habana, el 29 de mayo de 1911. Como solía decir acertadamente el intelectual cubano Juan Marinello: “(…) Pobre y negro, es decir, en la base doliente de una pirámide de opresiones”

De niño quiso ser violinista, pero huérfano de padre e hijo de una despalilladora, se vio obligado a renunciar a la escuela y a la infancia para ganarse el pan en una tabaquería, desde muy temprana edad. Desarrolló entonces una afición por la lectura que le permitió alcanzar un amplio perfil cultural de forma autodidacta.

Militante comunista desde la edad de 17 años, Lázaro comprendió desde entonces que en cada obrero había un revolucionario en potencia, que unos llegarían más tarde o más temprano a ingresar en el Partido y que muchos, aunque no lo hiciesen, apoyarían, en una forma u otra, a la revolución proletaria.

Integrante del Comité Central del Primer Partido Comunista; miembro del comité ejecutivo  de la Confederación Nacional Obrera de Cuba, (CNOC); fundador y secretario general de la CTC; dirigente de la   Confederación de Trabajadores de América Latina (CTAL) y de la Federación Sindical Mundial, fueron pasos ascendentes de una trayectoria que convirtieron a Lázaro Peña en un líder no sólo de nuestra masa trabajadora, sino de talla internacional.

Esa posición la alcanzó por su lealtad sin límites a la causa de los explotados, su sensibilidad ante los sufrimientos de su clase, su postura indoblegable, su inteligencia y su extraordinaria capacidad política.

Al triunfar la revolución dirigida por Fidel Castro, Lázaro Peña siguió vinculado a todos los obreros, no únicamente a sus compañeros del Partido y a los más avanzados, sino a toda la masa trabajadora, porque solía decir que “el socialismo solo puede construirse con todos los trabajadores y no con una parte de ellos”.

“La autoridad se gana ante las masas, no la venden en ninguna botica”-decía a los compañeros dirigentes-, y afirmaba que “la victoria reside en ganar a todos, en unir a todos, en sumar a todos, en incorporar a todos en la batalla por cumplir nuestras tareas”

Al morir el 11 mayo de l974 Lázaro Peña dejó a todo el movimiento obrero un valioso legado. Su vida, sus concepciones, su estilo de trabajo, que constituyen un enorme caudal de sabias experiencias, cuyo estudio será de utilidad inapreciable para marchar hacia delante por la ruta que él trazó.


 

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