Brígida Zaldívar en el recuerdo

maura pena machado Brigida Zaldivar Cisneros Maura Peña Machado
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En fecha como el 25 de mayo los cubanos, y particularmente los tuneros recuerdan a una mujer digna de todo reconocimiento, quien desapareció físicamente en 1918. Brígida Zaldívar Cisneros. Mambisa que luchó por la libertad de Cuba junto a su esposo e hijos, ejemplo de las mujeres de su tiempo.

Brígida nació en Puerto Príncipe (Camagüey) el 1 de febrero de 1839. Su niñez transcurrió en medio de la opulencia de la villa portoprincipeña, pues su padre don Juan de Dios Zaldívar y la madre, Francisca Cisneros, eran de posición acomodada siendo su madre prima hermana de Salvador Cisneros Betancourt, marqués de Santa Lucía.

Vicente García, hijo de ricos hacendados, hacía constantes viajes a Puerto Príncipe en el negocio de ganado y madera y en uno de ellos conoció a Brígida Zaldívar Cisneros, con quien contrajo matrimonio el 22 de agosto de 1855  en la ciudad de Las Tunas.

La joven esposa identificada con los ideales de su esposo lo acompaña en 1856 en una conspiración que él inició en Las Tunas, su ciudad natal. Cuando comienza la Guerra de 1868 Brígida quedó al cuidado de los hijos mientras Vicente García marchaba al campo de batalla.

Al año de comenzada la guerra, el coronel español Eugenio Laño se estableció en Las Tunas y tomó como medida para doblegar al general, encerrar a la familia en su propia casa, quedando incomunicada, sin permitir el paso de alimento alguno.

En cautiverio murieron dos hijos del general y, no obstante las duras condiciones impuestas a la familia, Brígida mantuvo su firmeza y serenidad al no pedirle a Vicente García que depusiera las armas.

El 25 de junio murió otro hijo de Brígida, Ricardo José del Socorro, de ocho años de edad. Este nuevo golpe solo sirvió para seguir forjando el carácter y la voluntad de esta mujer.

Cuando el asalto a la ciudad de Las Tunas por Manuel de Quesada el 16 de agosto de 1869, Brígida se incorporó al combate como enfermera y más tarde marchó a la manigua junto a su esposo y los pequeños hijos.

Por la tenaz persecución a que fue sometida, la familia y ante el temor de ser maltratada por los españoles Vicente García optó por enviarla a la emigración, aún cuando para todos fuera triste la separación pero era necesaria en esos momentos.

Después de la Protesta de Baraguá, Vicente García se fue a Venezuela a reunirse con su esposa e hijos, que no veía hacía seis años. En Caracas se reunió con Pedro y Braulio y juntos viajaron a Río Chico, donde víctima de la traición el 4 de marzo de 1886 murió Vicente García en Venezuela y en aquella ciudad que ya casi era suya, la esposa le dio sepultura.

Al comenzar la guerra necesaria en 1895 la infatigable mujer marchó a la manigua como soldado hasta 1898. El 25 de enero de 1907 viajó a Las Tunas, encabezando la comitiva que trajo los restos del esposo para depositarlos en su tierra natal.

Se establece en Santiago de Cuba con su hija Rosa García y más tarde en 1916 regresó a Las Tunas. Hasta que finalmente vuelve a a La Habana radicándose en la casa 715 de la Calzada del Cerro, donde falleció el 25 de mayo de 1918 a la edad de 80 años.



 

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