Lecturas

En defensa de la diversidad biológica

La Tierra necesita de un cuidado constante y esmerado, máxime en estos tiempos de cambio climático cuando son frecuentes los fenómenos atmosféricos que sacuden nuestra casa común.

Pero los eventos meteorológicos no conllevan, de por sí, a un ambiente hostil para los humanos. Es precisamente el actuar de algunos hombres lo que provoca daños irreversibles al entorno y la furia sin límites de la madre natura.

Con la urgencia de salvar este planeta, la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) proclamó el 22 de mayo de 2000 como Día Internacional de la Diversidad Biológica para conmemorar la adopción del Convenio sobre esta problemática, publicado en 1992.

En este 2013, el tema para la celebración es “Agua y Biodiversidad”, el cual resalta el papel de los ecosistemas en la seguridad del vital líquido y su importancia para lograr un desarrollo sostenible.

La diversidad biológica constituye la gran riqueza de la vida del planeta; sin embargo, datos alarmantes revelan que, en estos momentos, solo sobreviven alrededor del uno por ciento de los animales que habitaron la tierra en épocas remotas.

El proceso natural de extinción se acelera por la influencia que ejerce en tal sentido el género humano. De ahí el imperativo de conservar, proteger y fomentar las especies de la flora y la fauna de cada región del orbe.

En Cuba, a partir del triunfo revolucionario se adoptaron medidas inmediatas con este propósito y la decisión se extendió a los suelos, las cuencas hidrográficas, los litorales y el medio ambiente en general.

Aquí en Las Tunas, territorio del oriente cubano ubicado a 690 kilómetros al este de La Habana, actualmente se garantiza la presencia de los ejemplares del universo animal y vegetal en un total de 11 áreas protegidas, donde de manera especial se atienden aquellas que corren el riesgo de desaparecer.

Por ejemplo, en el Refugio de Fauna Monte Cabaniguán-Ojo de Agua, se acogen extensos humedales y el mayor reservorio de cocodrilo americano (Crocodylus acutus ) de todo el mundo. Además, se protegen siete variedades de pájaros endémicos, extensos palmares y amplias poblaciones de aves acuáticas que llegan a ese lugar del municipio de Jobabo durante sus migraciones.

En la Reserva Ecológica Bahía de Nuevas Grandes-La Isleta, de Manatí, y en el Refugio de Fauna Bahía de Malagueta, de Puerto Padre, ambos en la zona norte tunera, también es común el empeño de disminuir la pesca, la caza y la tala furtiva.

En tanto, se encaminan esfuerzos para preservar miles de hectáreas de manglares, costas y aguas marinas, las cuales cumplen una significativa función en la continuidad de procesos ecológicos esenciales para la vida.

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