Las Tunas, Cuba. Jueves 19 de Octubre de 2017
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La noble misión del abogado del diablo

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ada cristina higuera turAda Cristina Higuera Tur
adacrist@enet.cu

El ingenio y la creatividad de los hablantes parece no tener límites. Es así como a diario escuchamos denominaciones interesantes y al indagar en ellas descubrimos aspectos que provocan asombro.

Un ejemplo al respecto es la expresión abogado del diablo, la cual se emplea muchas veces para designar a los defensores de malas acciones o a los protectores de las causas que carecen de seguidores.

El apelativo proviene del latín advocatus diaboli y tiene su variante en la forma promotor fidei, que se entiende como defensor de la fe. De tal modo se identificaba al procurador fiscal en los juicios o procesos de canonización de la Iglesia Católica.

Este representante de la ley, generalmente clérigo doctorado en derecho canónico, se daba a la tarea de refutar, contradecir, objetar y exigir pruebas contundentes para demostrar los méritos del candidato a los altares. Además estaba obligado a descubrir errores en la documentación aportada y garantizar con ello la valía de la propuesta.

Si bien su papel lo convertía simbólicamente en aliado de los oponentes, en realidad se encargaba de preservar la autenticidad de las virtudes de aquel que alcanzara la condición de beato o santo, y por ende, luego se presentaría al mundo creyente como un modelo a imitar.

Para algunos su figura devino defensor del bando menos favorecido, entonces lo catalogaron injustamente por asumir un rol, si se quiere, despreciable. De hecho, pocos quisieran haber estado en su lugar una vez que se empeñaba en llevar la contraria y encontrar puntos oscuros en historias que la mayoría consideraba impecables.

El oficio de abogado del diablo fue establecido en el año 1587 y abolido por el papa Juan Pablo II en 1983. A partir de esta fecha se le comenzó a llamar promotor de la justicia. De ahí que el calificativo pasó a la historia con toda su legitimidad para formar parte del acervo popular con las acepciones que se conocen en los tiempos actuales.

De cualquier modo, la postura de este peculiar abogado, más allá de enfoques despectivos, permite comprobar la calidad de la evidencia original e identificar debilidades de los defensores. Faena que sigue siendo válida en el presente; mientras la denominación continúa provocando curiosidad.

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