Opinión

La familia no es el problema; es la solución

ada cristina higuera turfamilia cubaAda Cristina Higuera Tur
adacrist@enet.cu

 El 15 de mayo se celebra, desde el año 1994, el Día Internacional de la familia. Este día deviene ocasión para adoptar medidas e implementar iniciativas que favorezcan esta institución viva y universal en la que educamos y somos educados, en la que se afianzan valores y se trasmiten hábitos y costumbres de generación en generación.

Como primera escuela de las relaciones humanas, es el hogar espacio indispensable para la preparación de cada uno de sus miembros. Al mismo tiempo, la familia se convierte en una especie de laboratorio que refleja y se ve reflejada en las circunstancias sociales, muestra de que una coherente vida familiar supone un marco idóneo para desarrollar hombres y mujeres íntegros como la sociedad necesita.

Sin embargo, no son pocos los que opinan que la familia está en crisis. Se habla de incontables dificultades y de la desintegración con una visión catastrófica sobre el asunto.

Cierto es que son muchos los problemas que a diario afectan a la familia, que no todo es color de rosas y urge convocar al afecto, la disciplina, el respeto mutuo y la aceptación entre padres, hijos, abuelos… para lograr una armonía plena y mayor satisfacción de quienes conviven bajo un mismo techo.

El contexto en que se desenvuelven los individuos representa un factor clave en su formación cívica. De ahí que en los tiempos actuales también se diga con énfasis que la familia no es el problema, sino la solución a tantos y tantos conflictos que hoy se generan a nivel social.

En el mensaje que en este 2013 hace el secretariado de la Organización de Naciones Unidas a propósito de la efeméride se insiste en que “La familia es el elemento que aglutina a las sociedades, y las relaciones entre las generaciones perpetúan este legado en el curso del tiempo. Este año, el Día Internacional de la Familia es una ocasión para celebrar los vínculos que existen entre todos los miembros de la constelación que conforma una familia. También es una oportunidad para reflexionar sobre el modo en que inciden en ellos las tendencias sociales y económicas, y sobre lo que podemos hacer para fortalecer a las familias en respuesta a ello.”

En un entorno de familias diversas la obligación sigue siendo el reconocimiento y el respeto a esa diversidad, que entre todos sean solidarios, se protejan y contribuyan al bienestar y la dignidad de sus miembros, independientemente de sus opciones en la vida.

Mientras tanto, prevalece ese espacio insustituible donde compartimos sueños, fracasos, preocupaciones, alegrías y tristezas. Un pequeño universo en el cual disfrutamos de la llegada de un nuevo miembro, festejamos cumpleaños, extrañamos a quienes están lejos o sufrimos por los que se van para siempre.

En este grupo, con más fortalezas que debilidades, definido como personas emparentadas entre sí, reñimos y perdonamos, amamos y afianzamos valores para juntos y, como célula de una sociedad, construir un futuro mejor.




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