Las Tunas, Cuba. Jueves 19 de Julio de 2018
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Onelio Jorge Cardoso | Un corazón para todos los cuentos

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onelio jorge cardosoLourdes Elena García Bereau
lgb@ain.cu

Llenó su mochila de palabras y salió a desandar los pueblos de Cuba. En cada imagen, un cuento; en cada anécdota, un pedazo de esta isla.

De pronto una nube de carboneros, pescadores y campesinos brotaron de sus puños. Las historias, contadas con sensibilidad, quedaron tatuadas en los miles de niños y adultos que atendían los relatos del Cuentero Mayor.

Onelio Jorge Cardoso, nació en Calabazar de Sagua, un pueblito escondido y lleno de flores de la antigua provincia de Las Villas, hoy Villa Clara, del cual aprehendió la belleza de los lugares olvidados por los mapas.

Corría el año 1914 cuando llegó al mundo, y solo bastó una década para que ganara su primer concurso literario convocado por la revista Social.

No pasó mucho tiempo para que sus anécdotas calaran en el gusto popular y su obra mereciera referencia obligatoria entre los escritores de la isla.

Sus palabras evidenciaron un gusto exquisito por la identidad cubana y las disímiles formas de transmitir esa autenticidad a la literatura.

Por eso resultó el campo su principal motivo temático. Alrededor de él y de sus pobladores, Cardoso construyó toda una suerte de historias simpáticas, originales y con una gran carga de la idiosincrasia nacional.

De este modo, se constituyó vocero de las tradiciones y las costumbres de la cultura autóctona de la nación, de la misma manera en que lo hiciera el intelectual Samuel Feijóo.

Jaime Sarusky, reconocido escritor cubano, expresó sobre él en una ocasión: “…es admirable su mencionada facultad de anticipador, de vaticinador, que ha tenido el raro privilegio de vivir para ver su concepto de lo imaginario abriéndose paso hasta insertarse en la memoria colectiva.

“Con voz singular, su obra no sólo representa la áspera existencia de sus pescadores, sus campesinos y sus obreros agrícolas, sino que reclama el derecho y la necesidad de esos hombres al pleno disfrute de otras vertientes de la realidad gracias a los fueros de la poesía y la imaginación”, alegó.

No es casualidad entonces, que fuera amado por su sencillez y naturalidad fuera de Cuba.

En 1983, la Universidad Simón Bolívar de Colombia le dio una muestra de afecto al concederle la condición Doctor Honoris Causa.

Un año después la casa de altos estudios de La Habana lo reconoció con igual distinción.

Onelio Jorge Cardoso traía en su corazón al pueblo, a la gente humilde e hizo de ellos sus protagonistas. De un recóndito lugar de su alma emanaron los cuentos como una especie de manantial inagotable.

Mis padres lo conocieron, justamente el día en que estaba celebrando sus 70 años en la Escuela Provincial de Arte de Villa Clara.

Según lo que me dijeron, el Cuentero Mayor era un hombre transparente, de esos que, de dibujar el mundo con tanta verdad, van gastando sus colores.

Hoy cumpliría 99 años con la satisfacción de abrigar en su pecho el secreto de narrar historias y marcar con sus manos de literato la vida de miles.

Onelio Jorge Cardoso llegaría a esta fecha, cargando la misma mochila de palabras prestas, en todo momento, a penetrar la más dura maleza del alma humana. (Agencia Cubana de Noticias)

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