Lecturas

La Única o el arte en forma de mujer

rita montanerhernan boschHernán Bosch
hrbosch@enet.cu

Se llamaba Rita Aurelia Fulceda Montaner Facenda y su nombre artístico era Rita Montaner, aunque para quienes tuvieron el privilegio de presenciar sus actuaciones en vivo, o para aquellos que hemos podido valorarlo luego en la radio, la televisión o el cine fue, es y será siempre “La Única”, apelativo con el que fuera bautizada por su arte polifacético y sublime.

Esta mulata excepcional había nacido en Guanabacoa, La Habana, el 20 de agosto de 1900, y falleció a la edad de 57 años, un día como hoy, 17 de abril, del año 1958, luego de tres décadas de presentaciones artísticas en el teatro, la radio, el cine y la televisión que le hicieron merecedora de un sitial de honor inmarcesible en la cultura cubana y de muchos éxitos en varios de los principales escenarios del mundo, donde actuó junto a prestigiosas figuras de su época.

Rita realizó estudios musicales desde los 10 años en el Conservatorio de Música y Declamación Eduardo Peyrellade, de La Habana, y ya en 1922 se presentó en los Conciertos de Música Típica Cubana organizados por el compositor Eduardo Sánchez de Fuentes, acompañada por la orquesta que dirigía el prestigioso músico y compositor Gonzalo Roig, y participó en la inauguración de la emisora radial PWX.

Un año después actuó en el Teatro Nacional (Gran Teatro de La Habana) en el Festival de Canciones Cubanas, en el teatro Luisa Martínez Casado, de Cienfuegos, en el teatro Principal de la Comedia, en un concierto de música sacra, y en la Sala Falcón, de La Habana, donde hizo con Lola de la Torre el dúo de la ópera La Gioconda. que mereció el siguiente elogio del prestigioso escritor y musicólogo Alejo Carpentier: “…la señora Montaner nos llamó la atención por su timbre de voz exquisito, que acaricia el oído, así como por su mucha seguridad al atacar las notas altas y su escuela inmejorable”.

En octubre del propio 1923 se presentó en el Festival de Música Cubana, acompañada por el afamado pianista y compositor Ernesto Lecuona, con quien iniciaría una larga y fructífera relación artística, y en 1924 cantó a dúo con el prestigioso compositor Alejandro García Caturla, acompañada por la Orquesta Sinfónica de La Habana, dirigida por Gonzalo Roig, entre otras actuaciones memorables consignadas en la biografía que sobre su vida aparece en la enciclopedia digital Ecured.

Su carrera artística continuó en progresivo ascenso y ya en 1926 viajó por primera vez a Estados Unidos.Trabaja en Nueva York con la compañía Follies Schubert y en el teatro Apolo lo hace con el violinista Xavier Cugat. Después de seis mes de actuaciones en esa ciudad, regresa a Cuba, donde realiza muchas interpretaciones de obras de Lecuona, Eliseo Grenet, Moisés Simons y otros notorios creadores cubanos.

En los años transcurridos entre 1929 y 1947 “La Única” alternó sus presentaciones en Cuba con importantes actuaciones en varios de los principales escenarios del mundo. En esta etapa mostró su arte en Francia, España, Estados Unidos, México, Argentina y Venezuela, en algunos casos en más de una ocasión y con giras por varias ciudades.

Además de los cubanos ya mencionados, en estos años actuó junto al famoso cantante y director musical estadounidense Al Jolson, los argentinos Libertad Lamarque y Hugo del Carril, y los mexicanos Jorge Negrete y Tito Guizar, entre otros prestigiosos músicos e intérpretes extranjeros de fama internacional.

Sus interpretaciones de reconocida exquisitez de obras musicales que son clásicas en la música cubana, como “El manisero”, de Simons, y su brillante actuación en óperas, zarzuelas, obras de teatro y películas, entre otros géneros, convirtieron a Rita Montaner en una figura de primer orden en el rico historial de la cultura cubana.

En ocasión de cumplirse este 17 de abril el aniversario 55 de su desaparición física, nos parece oportuno citar el final de una hermosa crónica que, pocos días después de la muerte de “La Única”, publicara en la revista Bohemia el maestro Ernesto Lecuona:

“Acostumbro a oír las noticias por la radio a las siete de la mañana. Escuché la infausta nueva.

Fue como un golpe en la cabeza, en el corazón, en el alma. Se me despedazó el sistema nervioso.

Pasé todo el día con el frasquito de Bellergal en la mano.

Descanse en paz Rita Montaner. Rita, la única. Rita de Cuba. Rita del Mundo.

Para mí, sencillamente, Rita… Rita Montaner. Un nombre que abarcó todo el arte.

Porque eso fue ella ¡el arte en forma de mujer!”

 

 

 

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