Gente

Voy a nombrarte

raul estrada zamoraRaúl Estrada Zamora
estrada@enet.cu

Homenaje a la Heroína cubana Vilma Espín Guillois en el aniversario 83 de su natalicio. Crónica publicada por el autor en su blog hace exactamente tres años y que hoy reproducimos en Tiempo21.

¿Cómo nombrarte ahora, si eres tan única y plural, que al invocarte, el campesino se le adelanta al Sol para ordeñar el tiempo, el niño apura el paso, dispuesto a no llegar tarde a la escuela, la miliciana apunta al borde y centro inferior de los prejuicios, y los enamorados estrenan besos que derriten las bocas de los fieros fusiles?

¿Cómo nombrarte ahora, si ya no eres -¿o acaso sí? – Alicia, Mónica o Déborah, la combatiente clandestina que tantas veces espantó la muerte de las calles de su rebelde, hospitalaria y siempre heroica Santiago; si ya Mariela, la guerrillera del Ejército Rebelde guardó en su mochila la ropa de campaña y, sin desmovilizarse, hoy viste de obrera, ama de casa, jubilada, mujer simple y llana?vilma-espin-mujer-cubana-01

¿Cómo nombrarte sin que esta primavera se muera de envidia por tu lozanía a los 80 abriles, y porque eres lluvia con la cual germinan la honestidad, la modestia, el optimismo, la lealtad, el amor por la patria, la responsabilidad, el sentido del deber y otras virtudes que cultivaste a jardín lleno?

¿Cómo nombrarte, sin que al decir Vilma, cada cubano que de verdad lo sea, no sienta un cálido estremecimiento y un vehemente deseo de hacer bien a los demás, que es la mejor manera de hacerse uno bueno?

¿Cómo nombrarte, Vilma, y no sentir que el pan de hoy sabe distinto aunque le falte grasa y halla quedado medio crudo, como tantas veces, y que esta mañana el ómnibus pasó más temprano y recogió a todos en la parada, y que la ciudad está más limpia y más verde el bosque cercano a la avenida, mientras los zapatos nos quedan más holgados?

Voy a nombrarte, Vilma, y ya en el mundo no habrá más campesinos sin un pedazo mínimo de tierra, ni niños sin escuelas, ni milicianas en la retaguardia de una mira, ni enamorados derritiendo a besos los cañones… Porque no habrá más armas: convertiremos en panes los fusiles.


 

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