Sanlope, la pasión por la lectura

La imprenta en Cuba fue introducida por el francés Carlos Habré en 1723 y el primer impreso de que se tiene constancia fue La Tarifa general de los precios de medicinas. Su función no fue la difusión de la cultura, sino apoyar a la Universidad de La Habana en la impresión de los trabajos de tesis y ayudar a divulgar los temas religiosos y de información política de la Isla.

No es hasta 1959 que el precepto del Héroe Nacional de Cuba José Martí de «Ser cultos es el único modo de ser libre», cobró vigencia total tras el triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959, pues una de las primeras medidas de la nueva etapa revolucionaria constituyó la nacionalización de la prensa y la Imprenta en Cuba, esta última el 31 de marzo de 1959.

El Gobierno revolucionario posibilitó las ediciones populares y la primera de ella fue la obra cumbre de la literatura universal El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes y Saavedra, primer título que se publicó por la Imprenta Nacional de Cuba, a propuesta del Comandante en Jefe Fidel Castro.

Cada 31 de marzo se celebra el Día del Libro Cubano, y en la década de los 90 trajo para los habitantes de la oriental provincia de Las Tunas la oficialización de la Editorial Sanlope, que hoy celebra 22 años de fundada con un amplio proceso editorial que suma ya unos 483 títulos, y que tuvo entre sus fundadores a Mirta Beatón (editora jefa) y Lesbia de la Fe (especialista de literatura).

Sanlope, anagrama del nombre de Manuel Nápoles Fajardo, el primer editor de José Martí, y autor del primer libro tunero Flores del Alma, en 1868, es una casa editorial que contribuye a la promoción de la labor de narradores, poetas, ensayistas e historiadores, y mantiene proyecciones profesionales dentro y fuera del país para representar el movimiento intelectual del territorio.

Poesías, fábulas, cuentos, ensayos, novelas, trabajos periodísticos e investigaciones forman parte de la diversidad de géneros de esta Editorial que hasta la actualidad atesora además una variada colección de libros, producciones en su mayoría dedicadas a la creación de textos de orientación y divulgación científica, la familia, el hogar y las investigaciones histórico-socioculturales.

Las manzanas del paraíso y Los cuervos, de Guillermo Vidal, La leve gracia de los desnudos, de Alberto Garrido, Epigramas de Juan Claro, de Jesús Orta Ruiz (Indio Naborí), En Santiago y otras fuentes, de Carlos Tamayo Rodríguez, Los días de Dios, de Tony Borrego, El último Tango en París, de María Liliana Celorrio, se incluyen entre los textos de este centro.

Hoy esta institución cultural cuenta con varias colecciones, entre ellas Caballo Blanco, dedicada a obra narrativa, Montaraz, dedicada a la poesía de escritores con una destacada carrera; también se identifica con la colección Cabaniguán, que aúna investigaciones, Vinagrito y Principito que publican literatura infantil, Tarot dedicada a la poesía de escritores noveles y Colección abierta que contiene misceláneas.

 

 

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