Las Tunas, Cuba. Viernes 17 de Agosto de 2018
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Mella: la colosal obra de una corta vida

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mellahernan boschHernán Bosch  
hrbosch@enet.cu

Aún hoy es una asombrosa admiración lo primero que se experimenta cuando se lee detenidamente al menos una síntesis biográfica del líder estudiantil y antiimperialista cubano Julio Antonio Mella.

Y es que resulta realmente impresionante la tremenda energía y dedicación que debió desplegar este joven luchador para desarrollar, en una vida que no llegó a alcanzar siquiera los 26 años, una obra revolucionaria tan vasta y abarcadora.

Nacido un día como hoy, 25 de marzo, hace exactamente 110 años, Julio Antonio realizó sus primeros estudios en varios colegios católicos y en la Academia Newton, de La Habana, donde fue alumno del poeta mexicano Salvador Díaz Mirón, quien le hizo conocer el ideario patriótico de José Martí, el cual caló profundamente en su pensamiento de joven rebelde y opuesto a las injusticias.

Según se consigna en una síntesis biográfica publicada en la enciclopedia digital ECURED, en 1920 Mella viaja a México, con la intención de matricular en el colegio militar de San Jacinto para hacer realidad su ya firme sueño de luchar por la Patria americana, pero su empeño se vio frustrado porque la Constitución mexicana de 1917 prohibía a los extranjeros servir en el ejército de ese país en tiempo de paz.  

Mella regresa de inmediato a Cuba y obtiene en 1921 el título de bachiller en el Instituto de Segunda Enseñanza de Pinar del Río. Ese mismo año matricula Derecho, y Filosofía y Letras, en la Universidad de La Habana.

En este centro de altos estudios sobresalió como líder estudiantil y deportista. Allí no sólo luchó con ahínco por la renovación universitaria, sino que se desarrolló aceleradamente su preocupación política por la modernización de la sociedad, en busca de la ampliación de la democracia, la igualdad y la participación de los estudiantes en la vida nacional.

Entre 1922 y 1926 Mella desplegó en la Universidad una febril actividad revolucionaria, que incluyó entre sus principales obras la fundación de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), el 20 de diciembre de 1922, la organización y dirección del “Primer Congreso Nacional de Estudiantes”, en octubre de 1923 y la inauguración en noviembre de ese año de la Universidad Popular José Martí, destinada a impartir instrucción política y académica a los trabajadores y de vincular a la Universidad “con las necesidades de los oprimidos”, según la propia expresión del joven líder revolucionario.

En agosto de 1925, el ideario martiano y las concepciones marxista-leninistas que compartían unió a Carlos Baliño y a Julio Antonio Mella, quienes junto a otros revolucionarios de la época fundaron el primer Partido Comunista de Cuba, una organización política basada en los principios del marxismo-leninismo y que tenía como finalidad primaria la lucha por la independencia nacional y la revolución social.

Acusado de “comunista” y “terrorista” por el dictador Gerardo Machado, presidente de Cuba en aquellos tiempos, fue expulsado de la Universidad de La Habana en 1926 y, luego de protagonizar su conocida huelga de hambre, que casi le cuesta la vida, y ante la gran campaña nacional e internacional que desarrolló el Comité Pro-libertad de Mella, fue liberado y tuvo que viajar a Honduras, donde comenzó su peregrinar por un exilio durante el cual continuaría desplegando un constante accionar en favor de la unión de las fuerzas revolucionarias del continente en su lucha contra las dictaduras y el imperialismo.

“No le tengo ni un ápice de miedo a la muerte, lo único que siento es que me van a asesinar por la espalda”, había pronosticado el joven revolucionario poco antes de su partida de Cuba y, efectivamente, su predicción se cumplió.

El 10 de enero de 1929, cuando se encontraba en México y preparaba su retorno a Cuba para continuar la lucha por la independencia, Mella fue asesinado a balazos por esbirros que cumplían órdenes del dictador Gerardo Machado.

El crimen ocurrió mientras el líder revolucionario caminaba junto a la fotógrafa y revolucionaria italiana Tina Modotti, su compañera en la lucha y en la vida en los últimos meses.

Machado me mandó a matar… Muero por la Revolución”, fueron sus últimas palabras.

Un mes después de su muerte, Tina Modotti afirmaría:

En la persona de Mella asesinaron no sólo al enemigo del dictador cubano, sino al enemigo de todas las dictaduras…, pero hay muertos que hacen temblar a sus asesinos y cuya muerte representa, para aquellos, el mismo peligro como su vida de combatientes […] Esta noche, un mes después del cobarde asesinato, honramos la memoria de Mella prometiendo seguir su camino hasta lograr la victoria de todos los explotados de la tierra. De esta manera lo recordamos como él lo hubiera preferido: no llorando, sino luchando.

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