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La Meteorología: una ciencia cuyas predicciones a todos interesan

hernan boschHernán Bosch
hrbosch@enet.cu

Hoy 23 de marzo se celebra en todo el planeta el Día Meteorológico Mundial, también llamado Día Mundial de la Meteorología, que fuera establecido por la Organización de Naciones Unidas en ocasión de haberse creado en esa fecha de 1950 la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

En 2013, según consta en la página web de la OMM, la efeméride tiene como tema central “Vigilar el tiempo para proteger las vidas y los bienes”.

La propia fuente precisa que esta organización científica cuenta con 189 estados y territorios miembros, destaca que es el organismo especializado de las Naciones Unidas para la meteorología (tiempo y clima), la hidrología operativa y las ciencias geofísicas conexas en 1951, y que para desarrollar sus funciones en todo el orbe dispone de cuatro satélites de órbita polar, cinco satélites geoestacionarios, unas 10 mil estaciones de observación terrestre, siete mil estaciones de buque y 300 boyas meteorológicas.

Toda esa amplia infraestructura está destinada a tener información oportuna para evitar o disminuir los efectos de los desastres naturales, entre otros objetivos.

Según su definición en el diccionario, la meteorología es la ciencia que trata y estudia los fenómenos atmosféricos y los meteoros, y sus orígenes se remontan al título Meteorologica, de un libro escrito por Aristóteles alrededor del año 340 A.C., en el cual el afamado filósofo hacía observaciones y especulaciones acerca del origen de los elementos atmosféricos y celestes.

Con el devenir de los siglos los instrumentos utilizados para realizar las observaciones del cielo se perfeccionaron progresivamente, avance en el que fueron muy importantes inventos como la construcción de un termómetro por Galileo, en 1606, a lo que siguió la invención del barómetro por Evangelista Torricelli (1643), el anemómetro de Robert Hooke (1667) y el higrómetro de cabello (para medir la humedad), construido en 1780 por Horacio de Saussure, con lo cual se completó la lista inicial de los más importantes medidores meteorológicos.

Pese a los sucesivos y crecientes cambios en la tecnología, el estudio y predicción de los fenómenos atmosféricos necesitaban de una gran cantidad de cálculos y operaciones matemáticas, que fueron facilitados extraordinariamente con la aparición de las técnicas de la computación a mediados del pasado siglo.

Un artículo sobre los orígenes de la meteorología en Cuba publicado en la enciclopedia digital (ECURED), consigna que ya en época tan lejana como el siglo XVII había en la Isla personas que, sin tener ningún conocimiento científico sobre esta disciplina, tomaban notas cuando pasaba un huracán por algún lugar del país, y de esas notas proviene el “Catálogo del paso de los ciclones por Cuba”. En la mayoría de los casos, las notas eran redactadas por escribanos de los cabildos, dueños de trapiches azucareros y otras personas con algún nivel cultural que reflejaban en sus escritos el tiempo de duración de estos fenómenos, los daños, muertos y desaparecidos que ocasionaban.

Añade la mencionada fuente que en 1870 llegó a Cuba, procedente de Francia aunque era de origen español, el sacerdote jesuita Benito Viñes, dotado de gran inteligencia, quien comenzó a estudiar los ciclones, para lo cual se trasladaba al lugar por donde pasaba alguno y hacía investigaciones sobre lo ocurrido en cuanto al tiempo, la lluvia y, sobre todo, analizaba en qué forma habían caído los árboles. De esa manera comprobaba distintos aspectos de los huracanes.

Aunque sólo contaba con un barómetro y un termómetro como instrumentos meteorológicos, Viñes estudió con bastante precisión los movimientos de las nubes al aproximarse un ciclón, lo que posibilitó que ya en 1880 se dieran en Cuba algunos avisos sobre la proximidad de un huracán.

Su valioso trabajo en esta disciplina científica determinó que el padre Viñes fuera considerado mundialmente como el Príncipe de la Meteorología Tropical. Fue Miembro de Número y de Mérito de la Academia de Ciencias de Cuba, distinción que también se otorgó a su amigo el doctor Carlos Juan Finlay, con quien compartió el honor de ser los primeros con ese alto título científico.

El acelerado desarrollo de las tecnologías en el campo de las comunicaciones, ha permitido que en la actualidad sea muy rápida y eficiente la llegada de información meteorológica sobre la amenaza y el paso de los ciclones por nuestro continente. Cuba, que fue la nación pionera de la meteorología entre los países del Caribe, cuenta actualmente con el servicio meteorológico más desarrollado en esta área geográfica.

Pero la extraordinaria importancia del trabajo de los meteorólogos no radica sólo en que previene a las autoridades y a la población en general sobre la aproximación de un huracán a un determinado país, región o territorio.

Los pronósticos meteorológicos son esenciales para el desarrollo de la agricultura en cualquier nación, para la seguridad de la aviación, la navegación y otros medios de transportación, la realización de eventos masivos en el deporte, la cultura o cualquier otra actividad de la sociedad, entre otras muchas aplicaciones.

Por ello, la meteorología es una ciencia cuyos estudios y predicciones a todos interesan. 

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