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Del alcohol y otras drogas en el camino hacia el VIH

vihsida alcoholDra.C. Beatriz Torres Rodríguez

Las campañas de prevención de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) y el VIH-SIDA, se centran en muchas ocasiones en alertar sobre el uso del condón y mantener conductas sexuales seguras y responsables, pero pocas veces se enfatiza en elementos que se pueden asociar a comportamientos de riesgo como son el consumo de alcohol y otras drogas.

Los estudios epidemiológicos han demostrado que el virus de VIH se transmite por tres vías: sexual, parenteral y perinatal.

La infección por VIH es preferentemente una enfermedad de transmisión sexual, pues esta forma es la más frecuente. No obstante, el consumo de drogas, la contaminación de jeringuillas u otros objetos usados de manera colectiva con personas enfermas, pueden provocar el contagio.

Resulta importante tener en cuenta que los individuos bajo el consumo tanto de alcohol como de cualquier tipo de droga, constituyen grupos de alto riesgo pues no guardan las medidas de protección necesarias bajo los efectos deshinibitorios de esas sustancias, ya sea por el no uso de condones en el acto sexual o por compartir objetos contaminados.

Además, tienen con mayor frecuencia relaciones sexuales promiscuas, lo cual aumenta el peligro de transmisión.

Como drogarse constituye generalmente una actividad socializada, para compartir, y esto forma parte del rito del consumo, aconsejar que no compartan elementos de preparación y aplicación del estupefaciente resulta prácticamente imposible.

A más de 20 años de lucha contra el SIDA, y a pesar de los grandes adelantos, hoy sabemos que no solo no hemos podido controlarla, sino que ya tenemos cifras de pandemia, y a pesar de los esfuerzos, año tras año debemos contabilizar nuevos casos de muerte.

A pesar de que las personas conocen la severidad del SIDA, y la reconocida eficacia del preservativo o condón para evitar la transmisión de este virus y de otras infecciones de transmisión sexual, muy pocos hombres lo usan y escasas mujeres se lo exigen a sus parejas y exponen razones tales como la higiene de su relación o que el preservativo limita el placer.

En situaciones de consumo de alcohol u otras drogas se agudiza el riesgo. La mayoría de las veces no existe ningún tipo de razonamiento al perder el sujeto el control de sus impulsos, lo cual limita su capacidad de análisis.

Por tales razones se debe enfatizar en que tanto el consumo de alcohol como de otras drogas no legales, aumentan los peligros de infección, así como de entrar en un área de comportamientos riesgosos. (Prensa Latina)  

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