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Oquendo, la eterna cafetería de Las Tunas

yenima 12 taza cafeYenima Díaz Velázquez
yenimadv@enet.cu

Las Tunas-. Desde hace más de medio siglo existe para los residentes en la ciudad de Las Tunas la cafetería Oquendo, un centro que todavía conmueve a muchos y motiva la visita de otros, máxime en las próximas semanas pues el local que ocupa está en proceso de remodelación.

Será entonces la satisfacción de numerosas personas pues tomar el café oscuro y caliente de cada mañana es un imperativo para casi todos y a algunos, cuando nos falta, nos ocasiona un intenso dolor de cabeza.

Pero, tomarlo a otras horas del día también es reconfortante porque estimula el alma y el espíritu y da ánimos para seguir realizando las actividades cotidianas.

Por eso aquí adquiere especial valor la cafetería Oquendo, que permanece en la calle Francisco Varona, en el mismo casco histórico, desde mucho antes del Triunfo de la Revolución, y que por estos días se somete a una reparación general para hacerla más confortable, como parte de la transformación de la ciudad.

A más de medio siglo de su apertura, todavía son muchas las personas que llegan hasta la instalación, la cual aún lleva el nombre de su primer dueño, un empresario que desarrolló una red de cafeterías en las principales localidades de nuestro país.

La nuestra fue muy moderna para la época, con cafeteras que nada envidiarían a las que vemos hoy y con una empleada de lujo pues muchas personas de la tercera edad recuerdan a Claudina como un ejemplo de perfección en la atención al cliente y en servir un café exquisito, de delicados aroma y sabor.

Dicen que ella colaba el mejor café de la ciudad y por eso la cafetería Oquendo recibía en cada jornada a cientos de visitantes que llegaban de todas partes, y de manera especial a los trabajadores manuales e intelectuales de los alrededores.

Curiosamente, ahí nunca se cambió la principal actividad. Jamás se sirvieron dulces, bocadillos o caramelos. Solo café y cigarros. Y a pesar de la sencillez de la oferta, ha tenido muchos clientes; incluso, varios tan fieles que siempre volvieron aun cuando las estrecheces económicas afectaron la calidad de la bebida.

Dentro de poco tiempo, la instalación volverá a alegrar ese pedazo de ciudad que ocupa desde hace muchos años y para entonces necesitaremos varias Claudinas, de modo que se brinde un servicio excelente y el lugar sea otra vez el preferido por los tuneros para saborear una humeante taza de café.




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1 comentario

Juan Morales A. 17 abril, 2016 at 9:20

Bueno, se llamaba Oquendo no por el apellido del dueño, sino por la marca de un café que tenía ese nombre comercial: OQUENDO. El nombre del propietario y fundador de la cafetería era Ramón Nieblas, un puertorriqueño aplatanado en la ciudad.

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