Las Tunas, Cuba. Sábado 21 de Julio de 2018
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Al compás de la danza de sus abejas

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miel-abejaraul estrada zamoraRaúl Estrada Zamora
estrada@enet.cu

Las Tunas.- Cuando se habla de laboriosidad, instintivamente usted piensa en las abejas, y eso que quizás no sepa que para producir un solo kilogramo de miel, cada obrera vuela hasta 150 kilómetros y visita unos dos millones de flores en busca de néctar.

Por eso pudiera parecerle una exageración si alguien dice que los apicultores de Las Tunas son tan laboriosos como esos insectos. Pero no se precipite, y entérese de que 2013 podría ser el año más dulce para esos hombres, porque siguen al compás de la danza de sus abejas.

Después de obtener de enero a diciembre 300 toneladas de la nutritiva y medicinal sustancia, volumen entre los tres más altos de la provincia de Las Tunas en toda su historia y no alcanzado desde hacía 27 años, los 107 trabajadores apícolas del territorio también cerraron exitosamente el primer bimestre del actual calendario.

Aunque las altas temperaturas afectaron las floraciones, incluso las del romerillo de costa, que es la planta capaz de aportar mayores niveles de néctar por esta época, en lo que va de 2013 los colmeneros tuneros acopiaron 102 toneladas de miel, con lo cual sobrepasaron en el 10 por ciento sus planes.

Dicho así, parece fácil; pero hay que tener en cuenta que Las Tunas es la provincia menos lluviosa y una de las más deforestadas de Cuba, hecho que limita extraordinariamente la existencia de una gran flora melífera.

Como consecuencia, muchos apicultores se ven obligados cada año a practicar la trashumancia o traslado de los enjambres, a veces a más de 150 kilómetros de sus emplazamientos habituales y por períodos de hasta seis meses, con el fin de aprovechar las flores de los ecosistemas costeros, principalmente los del norte de la provincia.

Si bien es cierto que producir miel depende, en primer lugar, de la existencia de abundantes y estables floraciones, con suficiente néctar, también resulta determinante disponer de apicultores competentes y laboriosos, capaces de manejar bien sus colmenas y garantizar la higiene y la salud de sus abejas.

Solo así es posible incrementar las producciones y, sobre todo, obtener miel que por su alta calidad satisfaga las estrictas exigencias de la Unión Europea, principal cliente de Cuba respecto a ese nutritivo, medicinal y ecológico alimento.

En ese sentido, es justo resaltar el fuerte apoyo material y financiero del gobierno cubano a los apicultores, y que se expresa, por ejemplo, en el suministro de los instrumentos e insumos necesarios para el desempeño de su labor, la capacitación técnica y un considerable incremento de los precios a los cuales les compra el producto, superiores hoy a 17 mil pesos por tonelada.

Lógicamente, esas medidas estimulan la productividad de los trabajadores apícolas y su interés por vender cada día una miel de mejor calidad, con vistas a conseguir mayor bienestar personal y familiar, al tiempo que contribuyen a fortalecer la economía de su país y la salud del medio ambiente.

Al respecto, ha de recordarse que la apicultura no solo aporta sustancias de gran valor económico y extraordinarias propiedades nutritivas y medicinales, como la miel y el propóleos, sino que las abejas desempeñan un papel aun mucho más importante, pues contribuyen a la diversidad biológica y al equilibrio ecológico mediante la polinización de las plantas.

Científicos de todas partes coinciden en que esos insectos participan de forma decisiva en la alimentación humana, al intervenir en la fecundación de la mayoría de las especies vegetales que el hombre consume, ya sea directamente o convertidas en carne y leche, después de ser ingeridas por los animales.

De manera que todos los apicultores que ejerzan debidamente su profesión le prestan un valioso servicio a toda la humanidad.

Según informó la Unidad Empresarial de Base (UEB) de la Apicultura, en esta ciudad, capital de la provincia de igual nombre, 690 kilómetros al este de La Habana, entre los tuneros que más se destacan en esa actividad se encuentran: Esmildo Hernández, del municipio cabecera, quien en 2012 acopió 17 toneladas de miel, e Israel González, de Majibacoa, productor de 15 toneladas.

También integran el grupo de vanguardia: Martín García, de Puerto Padre; Carlos Duarte, de Las Tunas; y Gustavo Molina, de Amancio; todos con más de 10 toneladas cada uno, y el joven Yusniel Reyes, de Jesús Menéndez, quien resultó el más eficiente, al lograr 80 kilogramos por colmena, casi el doble de la media provincial.

Amigo, cuando se habla de laboriosidad, instintivamente usted piensa en las abejas; pero no se olvide de los seres humanos que por cuidarlas y hacerlas más útiles, incluso a usted mismo, hasta trashuman con ellas para acercarles el néctar.

Hay en Las Tunas 107 de esos hombres que están luchando con el fin de que 2013 sea su año más dulce, y en verdad se lo merecen, porque viven al compás de la danza de sus abejas.

 

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