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Las Tunas

Destacado papel de los botánicos de Las Tunas en la protección de la flora

yenima 12 cactaceas jardin botanicoYenima Díaz Velázquez
yenimadv@enet.cu

Las Tunas.- Más que un hobbie, para los especialistas del Jardín Botánico de esta ciudad, sembrar una planta, regarla cada jornada de la temporada seca, verla crecer, lograr su reproducción y reinsertarla en su hábitat natural es su aporte para salvar al lastimado planeta que tenemos hoy y que pierde cada año numerosas especies de la flora.

En la provincia de Las Tunas, a 690 kilómetros al este de La Habana, son pocos los botánicos; pero, su obra es de muchos cuando se analizan los resultados integrales del pequeño jardín local en la salvaguardia de diferentes variedades introducidas, autóctonas o en peligro de extinción.

Son ellos los responsables del rescate de casi un centenar de especies amenazadas, que se protegen mediante diversas acciones para el estudio de sus principales características y la propagación y reintroducción en sus ecosistemas originales.

Y son también los constantes hombres y mujeres que favorecen los altos índices de supervivencia, de más del 90 por ciento y el desarrollo de las diferentes áreas para incrementar sus capacidades de atención al público, mediante las visitas dirigidas, el asesoramiento científico, y la venta de plantas ornamentales.

Con satisfacción ellos asumen esa gran responsabilidad, lo que a la vez se convierte en compromisos para incrementar la diversidad biológica del territorio y potenciar la educación ambiental, mediante el asesoramiento directo a la población, especialmente a los estudiantes.

Al cierre del 2012 se concretaban sus esfuerzos con la presencia en la instalación de 95 taxones de 61 géneros y 38 familias, de los cuales hay 24 en peligro crítico, con distribución restringida y reproducción limitada en sus lugares de origen.

Ejemplos hay muchos; pero, basta hacer referencia a la Acacia roigii, Catesbaea gamboana, y Copernicia fallaensis, de las que actualmente se cultivan decenas de ejemplares para su futura reintroducción en sus áreas de procedencia, dentro de nuestro territorio. También, el desvelo que imprimen en favor del romerillo de costa, que solo existe en La Isleta, en el municipio de Manatí.

Por eso se hace más grande la labor de los botánicos tuneros cada 27 de febrero, cuando celebran su día en homenaje al camagüeyano Antonio Julián Baldomero Acuña Galé, y en las otras 364 fechas que recoge cada almanaque, en las que atienden sus colecciones de cactus, orquídeas, palmas y de plantas ornamentales, hidrófitas y medicinales.

Además, se crecen en la búsqueda de alternativas para la elaboración de abonos naturales que garanticen los nutrientes que requieren las plantas, mediante el uso de materias orgánicas con estiércol vacuno y humus de lombriz.

En fin, los especialistas del Jardín Botánico de Las Tunas resultan incansables en su labor, estudian, imparten charlas y conferencias, recorren cada área, siembran plantas, las examinan para ver si están sanas o enfermas, las nutren…

Aunque para algunos su labor parece anónima, detrás de una bella orquídea o del olor de una rosa está su esfuerzo diario, el mismo que vemos en los campos y las ciudades, donde quiera que crezca un ejemplar del reino vegetal.



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