Las Tunas, Cuba. Miércoles 16 de Agosto de 2017
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El “amable” secuestro de Fangio: curioso suceso deportivo y revolucionario en la historia de Cuba

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fabio webhernan boschHernán Bosch
hrbosch@enet.cu

Señores, estos son mis amables secuestradores, mis amigos secuestradores”. Con esas sencillas y geniales palabras el argentino Juan Manuel Fangio, cinco veces campeón mundial de automovilismo, presentó a sus captores en el momento en que éstos lo entregaban a funcionarios de la embajada de Argentina en Cuba, en La Habana, luego de permanecer secuestrado por luchadores clandestinos durante más de 24 horas.

Esta forma jocosa en que el prestigioso deportista calificaba su rapto constituía una muestra irrefutable del buen trato recibido por él durante las horas en que permaneció en poder del comando del Movimiento 26 de Julio, cuyo objetivo no era en absoluto dañar o perjudicar al multicampeón, sino frustrar la carrera automovilística organizada por la tiranía de Fulgencio Batista para limpiar su imagen y desviar la atención de la población en torno a los crecientes éxitos del Ejército Rebelde en su lucha por la definitiva liberación de la Isla.

El secuestro se efectuó en horas de la noche del 23 de febrero de 1958, hace hoy 55 años, en el vestíbulo del hotel Lincoln de la capital cubana. Un comando del Movimiento 26 de Julio, bajo la dirección de Faustino Pérez, realizó la audaz misión y luego de la carrera -cancelada antes de concluir por un fatal accidente que costó la vida de varios espectadores – el campeón fue puesto en libertad y entregado a la embajada de su país.

De esa forma se impidió la participación del prestigioso deportista en el II Gran Premio de La Habana, que ya él había ganado el año anterior.

Este acontecimiento trascendió el ámbito deportivo y tuvo una gran repercusión en los medios de difusión masiva de varias capitales de América y Europa, lo que no sólo contribuyó a incrementar la bien ganada fama que ya tenía Fangio, sino también atrajo la atención internacional sobre la situación que se vivía en Cuba.

Luego del triunfo de la Revolución Cubana, apenas poco más de 10 meses después del suceso, los revolucionarios que lo secuestraron mantuvieron contactos con Fangio, quien volvió a la Isla en 1981 como presidente de la empresa Mercedes Benz, para concretar la venta de unos camiones al gobierno cubano. Lo recibió su amigo, Faustino Pérez, en ese momento ministro de Industria de Cuba. Incluso, el propio líder de la Revolución, Fidel Castro, interrumpió una importante reunión internacional para entrevistarse con él y pedirle disculpas por el operativo del año 1958, según se narra en un artículo del periodista argentino Santiago Senén González, publicado en una página digital de esa nación.

Según la propia fuente, en febrero de 1983, en ocasión del vigésimo quinto aniversario del histórico acontecimiento, Fangio recibiría un telegrama de saludo de sus amigos los secuestradores recordando aquel episodio que, “más que secuestro y detención patriótica, sirvió, junto con su noble actitud y su justa comprensión, a la causa de nuestro pueblo, que siente por usted viva simpatía, y en nombre del cual lo saludamos al cabo de un cuarto de siglo”.

Unos meses antes -luego de una intervención quirúrgica a la que se sometió para resolver su problema cardíaco -, el multicampeón había recibido otro mensaje, en su oficina de la Mercedes Benz, deseando su recuperación. También para su cumpleaños número 80, entre los mensajes de todo el mundo que llegaban a su casa para saludarlo, llegó uno de Cuba: lo firmaban “Sus amigos los secuestradores”.

El extraordinario suceso, además de su importancia histórica como acto que mostró la pujanza de los revolucionarios cubanos que luchaban contra la dictadura de Fulgencio Batista, contribuyó a reafirmar los lazos amistosos entre Cuba y el formidable automovilista, quien había manifestado a los periodistas que lo entrevistaron poco después de ser liberado: “Me han tratado de un modo excelente (…) En verdad, tuve las mismas comodidades que si hubiera estado entre amigos (…) Si lo hecho por los rebeldes fue por una buena causa, entonces, como argentino, yo lo acepto como tal”.

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Sobre Redacción Tiempo21

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