Lecturas

Cómplices de la vida y de la muerte

darletis leyvaDarletis Leyva González
darletislg@rvictoria.icrt.cu

El Sol abraza con sus primeros rayos la ciudad dormida durante horas; otros pasos comienzan a escribir una nueva historia en esta tierra sin demasiados atractivos; a cada minuto el ir y venir se hace más constante y un día cargado de anhelos y esperanzas compartidas se dibuja para ser perfilado con el sacrificio y la dedicación de todos.

A esas horas ya has saboreado la brisa de la madrugada y el placer del silencio, mientras el temor se presenta a ratos. Nos regalas una ciudad perfumada con aroma de barrido y entalcada con la constancia de hombres que no vacilan ante la fetidez para devolver la luz a los espacios.

Vestidos con la sencillez del alma, transparentada en los atuendos, otros vuelven a verle el rostro a la muerte, mientras sienten la frialdad del camposanto y no se impresionan ante tanta quietud. Unos se convierten en apoyo y en comprensión en el último adiós, donde todos se unen para reverenciar al ser que ya descansa en paz.

Allá en la vieja fábrica se escucha el golpe del martillo y las paredes exhalan olor a madera nueva, a tela recién cortada, a valor y a entrega; ellos NO burlan a la muerte, ni trabajan en su nombre por antojo, sino por el compromiso de que todos partamos también con elegancia, porqué NO, a pesar del lúgubre ataúd.

Tú topas entre la gente y les regalas tu mirada cansada por las horas tempranas, por la jornada ya casi cumplida, y algunos se empeñan en buscar la unión perfecta entre variedades y colores para hacer vistosos los arreglos florales y hasta para consolar con la tierna belleza de la natura, en las horas de dolor, con esa mezcla agridulce de la vida y la muerte.

Y vuelves a recorrer las calles ya acariciadas con tus gotas de sudor, porque si eres persona de bien, sabes que tienes que cumplir con el pacto de constancia ya acordado para luego entregar en las manos de otros tu obra, de seguro salpicada con la desconsideración y descuido de muchos. Tus cofrades vendrán a degustar el sofocante calor del mediodía o caprichosas lloviznas.

Pero hoy tu rutina no puede ser la misma, hoy tienen que saber que es tu día, porque lo mereces y lo ganaste con tu ejemplo, porque eres indispensable y aunque quizás ellos, los más, todavía no hayan descubierto la grandeza de tu obra. Sé que te complace sentirte importante y uno de los fieles de Servicios Comunales.  

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