Las Tunas, Cuba. Lunes 21 de Agosto de 2017
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La Era Web: cómo vivir con el ciberespacio

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La Habana.- Algunos dicen escandalizados que es inconcebible, otros lo celebran, o se resignan, pero quizás por primera vez en la historia jóvenes, adolescentes y hasta niños tienen algo que enseñar a maestros y padres: cómo vivir en el ciberespacio.

Solo esa noción basta para comprender cuán revolucionadoras son para el mundo de hoy las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, que además de ordenadores, Internet y conexiones inalámbricas, cada temporada sacan al mercado un nuevo aparato más sofisticado, con capacidades y aplicaciones superiores.

Imposible seguir el ritmo, dice la gente, y esto es válido tanto para la mente como para el bolsillo, porque quien desee estar siempre a la vanguardia tecnológica tendrá que cambiar su equipamiento electrónico, como mínimo, una vez al año.

Es un hecho que gran parte de la vida y el desarrollo de la civilización humana en el siglo XXI está teniendo lugar en entornos digitales, tanto en el ámbito colectivo como en el personal.

Por solo citar el caso de Facebook, la mayor red social en Internet, acumula a casi mil millones de usuarios, lo cual la convertiría en el tercer país más grande del planeta, solo superado por China e India.

El intelectual franco-español Ignacio Ramonet señaló recientemente en una conferencia ofrecida en La Habana, que otra red social, Twitter, involucra a 600 millones de usuarios, y añadió que diariamente se crean cien mil blogs nuevos y más de mil millones de personas se conectan a Google.

Es lo que él define “el fin de la Era Gutenberg, y el inicio de la Era Web”, con estadísticas elocuentes que indican que el volumen de información digital es cada día diez veces superior a la impresa tradicional.

Mas lógicamente, como todos los procesos históricos conocidos, la Era Web no ha llegado al mismo tiempo a todos los sitios del planeta, lo cual se maneja en círculos académicos como brecha tecnológica: una nueva brecha impulsada por, y a la vez favorecedora de, las ya existentes brechas económica, social, científica y cultural.

Por ejemplo, según estadísticas recientes, de esos casi mil millones usuarios de Facebook, unos 265 millones son cibernautas de Estados Unidos (169), la India (51) y Brasil (45).

Eso significa que aproximadamente la cuarta parte de la red está conformada por personas de sólo tres países: ¿qué queda entonces para las otras casi 200 naciones, las cuales se repartirían el Facebook restante, por supuesto, en caso de tener acceso?

El ciberespacio más allá de Facebook

El panorama apenas esbozado es una de las trazas de la asimetría que existe a nivel internacional en cuanto al desarrollo económico, social, científico y tecnológico, una asimetría que se produce también en lo intranacional, pues los ciudadanos de un solo país acceden a ese desarrollo de acuerdo a la clase o sector al que pertenezcan.

Mientras la parte favorecida de la repartición utiliza las muchas vías de que dispone para perpetuar ese orden de cosas, en el bando de los perjudicados agarran cualquier herramienta que caiga en las manos para luchar por subvertir la situación.

Y uno de los instrumentos que llegó para convertirse en tribuna de protestas, movilizaciones y denuncias fue, precisamente, el ciberespacio.

Desde que la Web arribó a su periodo 2.0, el cual trajo consigo la posibilidad de que cualquier cibernauta pueda generar contenidos, los ciudadanos adquirieron una capacidad inédita en la historia, la de convertirse en emisores de mensajes para un medio de comunicación masiva: Internet.

Esa capacidad se utiliza con fines de la más diversa índole: de entretenimiento, de promoción del conocimiento y la información, de intercambio científico, y también de insurgencia.

En los países centrales la lucha tiene lugar partiendo de un mayor acceso, mientras que en los periféricos es necesario superar constantemente las barreras tecnológicas; pero en definitiva el resultado final es uno: las luchas eran de una forma antes de Internet, y ahora son de otra muy distinta.

Sin embargo, aunque la presencia en la red de redes se ha convertido en asunto prioritario para los movimientos sociales y políticos en muchas partes del mundo, expertos en el tema alertan sobre los riesgos que entrañan estos procesos.

Durante el II Taller Internacional de Redes Sociales y Medios Alternativos, celebrado recientemente en esta capital para intercambiar en torno a los nuevos escenarios de la comunicación política en el ámbito digital, Prensa Latina conversó al respecto con el especialista Pascual Serrano.

El periodista y ensayista español llamó la atención en torno a fenómenos peligrosos que pueden causar las redes, como simplificar mensajes que por su naturaleza son complejos, o hacerlos demasiado triunfalistas.

“Pero quizás lo más peligroso es que la movilización y la lucha se trasladen a escenarios puramente virtuales”, afirmó el autor de libros entre los que sobresale Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo (2009).

Los recortes en Europa son físicos y los muertos en las guerras son físicos, por eso nuestras luchas tienen que ser físicas, en la calle, mientras que la virtualidad debe servir para convocarnos o para movilizarnos”.

Se trata de un llamado a desarrollar de manera tangible, en la calle, esas luchas dirigidas a transformar el mundo real, y a utilizar el ciberespacio como plataforma de divulgación, socialización y convocatoria.

“Las manifestaciones del 15 de febrero de 2003, las más grandes que ha vivido el mundo, fueron posibles gracias a Internet. En este momento se habló de una nueva superpotencia en el mundo que es la Opinión Pública, el activismo real y no virtual”, recordó el bloguero español Paco Arnau.

De la ciberguerra a la ciberdefensa 

Los ciberescenarios no son exclusivos de la alternatividad y la insurgencia.

Notablemente se utilizan por las grandes potencias para reproducir su poder y dominio, con la ventaja técnica de disponer niveles de accesibilidad privilegiados.

Ante el foro ya citado, que reunió a unos 240 delegados de alrededor de 30 países, compareció el consejero de la Embajada de Palestina en Cuba, Majed Abu Al-Hawa, quien se refirió a la cuestión tecnológica como parte de las agresiones del sionismo israelí contra su nación.

“Israel no ha cesado ni un solo instante en su intento de manipular y tergiversar la opinión pública en contra de mi país”, afirmó Abu Al-Hawa, quien además expuso cómo Tel Aviv intenta por todos los medios bloquear el acceso del pueblo palestino a Internet.

Por otro lado, el ciberespacio muestra otras posibilidades favorables a las potencias: su condición de plataforma tecnológica que facilita controlar y rastrear el tráfico de informaciones.

En la de las sesiones del Taller, la editora jefe del sitio web Cubadebate, Rosa Miriam Elizalde, explicó al respecto que el ciento por ciento de las comunicaciones que establece América Latina con otros continentes pasa por algún nodo administrado directa o indirectamente por Estados Unidos, principalmente por el llamado NAP de las Américas, en Miami.

“A ello se añade que alrededor del 80 por ciento de las informaciones que se intercambian internamente entre los países latinoamericanos, también van a Miami y a otras ciudades estadounidenses”, señaló la especialista.

“En otras palabras, todas nuestras naciones son periféricas y dependientes de Estados Unidos en esta cibergeografía”, afirmó.

La situación descrita indica que el continente está entregando los datos, hábitos y sueños de sus ciudadanos, manifestó Elizalde, quien recordó además la frase del filósofo Jean Bodin: No es posible perder un poquito de soberanía sin perder toda la soberanía.

Cientos de activistas sociales, cibernautas, expertos, intelectuales y políticos que se reunieron en el foro coincidieron en la necesidad de promover políticas públicas y líneas de acción concretas que permitan contribuir a crear y consolidar un modelo de conectividad distinto.

Con vistas a avanzar en ese camino, calificaron de favorable la situación actual de América Latina y el Caribe, caracterizada por la acción de varios gobiernos con tendencias progresistas así como la emergencia de iniciativas integracionistas.

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Sobre Redacción Tiempo21

Encargada de realizar todo el trabajo del Grupo Internet y Tiempo21. Integrada por un Editor-jefe, dos editoras, un fotorreportero y camarógrafo, un director de fotografía y camarógrafo y un desarrollador Web. Es un equipo multidisciplinario y multioficio, que desarrolla las principales labores del Periodismo Hipermedia. Además de tiempo21, tiene un canal de Video-TV, y otros espacios. @tiempo21cuba

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