Las Tunas, Cuba. Martes 24 de Octubre de 2017
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Fausy, entre Jordania y Las Tunas

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ada cristina higuera tur

fausy

Entrevista a Fausy Abdala Mojhamed
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Ada Cristina Higuera Tur
adacrist@enet.cu

 Durante 1906 y 1937 arribaron a Cuba muchos emigrantes procedentes de naciones del Oriente Medio en busca de oportunidades de trabajo y con la esperanza de mejorar su situación económica.

Entre estos hombres que se aventuraron en plena juventud a cruzar el mar de un extremo a otro se encontraba, Fausy Abdala Mojhamed, quien nació y se crió en territorio Islámico de Palestina.

A las 7:30 de la noche del 28 de enero de 1957 llegó a La Habana, luego de cuatro largos días de viaje. Allí tuvo un asentamiento temporal antes de marcar el definitivo rumbo hacia Las Tunas, provincia ubicada a unos 690 kilómetros al este de la capital del país, alentado por unos hermanos de su padre (Ibrahim y Jacinto) que ya se habían establecido en tierra cubana.

Con 18 años de edad, incontables sueños y una vida entera por delante, comenzó como ayudante de comercio después de varios meses sin trabajar porque según sus declaraciones a Tiempo21 necesitó primero un período de adaptación:

“Me sentía muy mal al principio. El clima era muy diferente. Todo me caía mal. Hasta que me adapté. Me fue difícil aprender a comunicarme, gracias que dominaba el inglés a la perfección y eso me ayudó a abrirme camino en los negocios.

Tampoco tuve contacto con mi gente y echaba de menos. Era bien joven y aquí solo conocía a mis tíos. Luego sí, poco a poco, fui haciendo amistades y traté de comunicarme con mi familia. Fue por una paisana que me comentó que iría a mi lugar de origen y le pedí de favor que si encontraba a algún conocido que le diera noticias mías.

Un día me avisaron que tenía una carta. Era de mi mamá y no puedo describir la alegría que eso me causó. Recuerdo que lloré; reí; salí corriendo a avisar a mi esposa y eso fue tremendo… Sostuvimos intercambio de correspondencia durante mucho tiempo.”

Aquí se casó con Melba Muñoz Pérez, maestra normalista con quien tuvo dos hijos, cuyos nombres Yamile y Yasser recuerdan apelativos de su patria.

“Mi hija se llama como mi madre. Ese fue el modo que encontré de tenerla siempre presente y al varón le puse como el líder palestino Yasser Arafat. Hoy, después de 49 años de matrimonio, me siento dichoso porque he formado una familia. Tengo cuatro nietos con quienes comparto mis experiencias y recuerdos.”

Hasta Jordania fue en 1986 y en 1988 a visitar a los suyos, trayendo consigo elementos típicos de su cultura, fotos que perpetúan el reencuentro y una mezcla de alegrías y tristezas durante un viaje que lo ayudó a practicar su idioma que por mucho permaneció en reposo a falta de interlocutores.

“Yo hice gestiones para ir a ver a mis padres. Tuve unos cuantos contratiempos; estuve allá y tuve que regresar por unos problemas con los documentos. En esa ocasión solo pude ver a un primo… Luego arreglé todo y pude volver enseguida. Allí estaban la mayoría de los miembros de mi familia. Había 19 autos y dos ómnibus esperándome. Hasta los maestros que me dieron clases fueron a recibirme. Al primero que vi fue a mi hermano más chiquito. Cuando salimos del aeropuerto vi a mi papá caminando hacia mí; lo reconocí desde lejos. Habían transcurrido 29 años. Aproximadamente a unos 15 o 20 metros estaba mi mamá. Ella me abrazó, me besó… Eso fue lo más grande de mi vida. Recuerdo que me tiraban caramelos, trigo, arroz. En la casa parecía un carnaval.

Estuve dos meses y a los dos años volví por tres meses más. Ya no he podido ir otra vez. Mamá y papá fallecieron y he perdido contacto con mis hermanos. No hay manera de comunicarme con ellos”.

Conforme ahora con los recuerdos, conserva cual tesoro la oración del Sagrado Corán y dice sentir orgullo por saber que la sangre árabe corre por sus venas. En tanto, una gran cantidad de términos balbucea todavía mientras deja escapar ese acento propio de los moros y algunos hábitos que sus descendientes suelen identificar como conductas tercas.

Como un cubano más camina entonces con paso calmado por las calles. Respetado por la seriedad y responsabilidad con que asumió su labor en el área de servicios del Hotel Tunas. Ejemplo de honestidad y rectitud. Por saberlo buen padre, esposo y abuelo.

Con unos cuantos años a cuestas y otros tantos achaques de salud es frecuente hallarlo sentado en un sillón frente a su vivienda de la calle Gonzalo de Quesada saludando a los transeúntes , callado y pensativo… imaginando quién sabe cuál paraje que un día abandonó para instalarse definitivamente en estos predios.




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Sobre Redacción Tiempo21

Encargada de realizar todo el trabajo del Grupo Internet y Tiempo21. Integrada por un Editor-jefe, dos editoras, un fotorreportero y camarógrafo, un director de fotografía y camarógrafo y un desarrollador Web. Es un equipo multidisciplinario y multioficio, que desarrolla las principales labores del Periodismo Hipermedia. Además de tiempo21, tiene un canal de Video-TV, y otros espacios. @tiempo21cuba

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