Las Tunas, Cuba. Jueves 17 de Agosto de 2017
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Calabazas talla extra

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Calabazas.claudia otazua poloClaudia Otazua Polo
claudia@rlibertad.icrt.cu

Si el hada de la Cenicienta vuelve a armarle el carruaje a la doncella, para que asista al baile al encuentro con su príncipe, seguro que viene a Puerto Padre, al norte de Las Tunas, en busca de una calabazota de las producidas en la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Mártires de Aguacatico.

Con los ejemplares que allí se cosechan, la distinguida madrina tendría muy fácil el trabajo de convertir la calabaza en un coche lujoso. ¡Nada menos que 50 libras!, así de enorme es el récord de la mayor de estas viandas nacidas en esas tierras.

Y aunque ese ejemplar de casi 23 kilogramos resulta el más grande de los recogidos hasta ahora en la cooperativa, ya no se trata de una rareza para los campesinos, acostumbrados a ver crecer las calabazas gigantes de esta cosecha. Tienen todas dimensiones admirables, ¡entre 35 y 40 libras!

En la Mártires de Aguacatico, los cooperativistas siembran todo el año este cultivo, pero nunca hasta ahora alcanzaron dichas proporciones. En el 2013, por bondades de la madre naturaleza, las calabazas que salen de allí son de talla extra.

Los campos de Cuba dan frutos similares, diseminados por toda la Isla se han encontrado así en las provincias de Camagüey, Ciego de Ávila y Sancti Spíritus ejemplares de 46, 50 y hasta 112 libras.

De acuerdo con la Agencia Cubana de Noticias, la más reciente calabaza gigante la logró, en el 2010, el campesino Leoncio Godoy, de la cooperativa de crédito y servicios Sabino Pupo, de la Isla de la Juventud, con un peso de 130 libras.

Podría decirse que hallar tales calabazas ya no es un descubrimiento en Cuba, mas lo curioso de las que nacen en Puerto Padre no está en que son las primeras de este año, o las mayores del país.

Lo singular de estas radica en que no se trata de un caso aislado, de una sola calabaza que entre tantas otras de talla regular, aumentó su tamaño de forma tremenda, como ocurrió con las encontradas en el Centro de la Isla; las de la cosecha de Puerto Padre engordan todas a la par.

Quizás el singular fenómeno no se repita, esperemos que esas tierras fértiles nos vuelvan a regalar semejantes hortalizas para degustar en la mesa el sabor de estas calabazas inmensas, que de igual modo favorecen la salud y el bienestar del organismo.

 

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