Lecturas

La tristeza de las cruces en las carreteras

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cruz orilla carretera

Yenima Díaz Velázquez
yenimadv@enet.cu

En Cuba y cualquier otra nación del mundo, la muerte de personas en accidentes del tránsito genera profundas marcas en el corazón de sus familiares y conocidos y también ha dejado huellas en los alrededores de carreteras y vías férreas de varias naciones en las que de una manera u otra se profesa la fe católica.

Ya no es tan habitual; pero, en caminos rurales, carreteras y accesos ferroviarios del archipiélago cubano quedan huellas físicas de diferentes situaciones, tristes momentos en los que perdieron la vida hombres, mujeres o niños que eran seres amados por sus familiares.

Específicamente en la provincia de Las Tunas, a 690 kilómetros al este de La Habana, se refleja ese sufrimiento en sencillas o adornadas cruces que precisan el sitio en el que fallecieron trágicamente una o varias personas.

Esa es una tradición que se remonta en el tiempo a muchos años atrás y que ya no se pone en práctica con nuevos casos; pero, que se concreta con esos monumentos, algunos casi perdidos en la hierba que rodea a las cunetas y otros limpios y embellecidos de manera frecuente con flores rojas, amarillas y sobre todo blancas.

Los erigieron quienes los querían en vida, para rendirles tributo y respeto aún después de muertos, en lo que constituye una antiquísima costumbre que llegó a América Latina de manos de los españoles en la época de la colonización y que ha ido desapareciendo con el paso del tiempo.

Lo que luego fue una costumbre se inició como una forma de adoctrinamiento que usaron los conquistadores para inculcar el cristianismo y la necesidad de simbolizar el descanso del alma de las infortunadas personas fallecidas de esa manera.

En muchos lugares ahora se mantiene como una tradición de las religiones cristianas para recordar a los seres queridos en el mismo lugar en el que murieron. Curiosamente no se ponen cruces si el deceso ocurre en las viviendas o en los hospitales.

Pero, también son una advertencia para que los conductores se alerten y no perezcan en las carreteras por ir a alta velocidad, irrespetar el derecho de vía, manejar bajo los efectos del alcohol o cualquier otra violación, de esas que lamentamos a diario pues aún la accidentalidad es elevada.

Por esas causas, en el territorio tunero perdieron la vida 17 personas en 309 hechos ocurridos en el año 2012, a la vez que se reportaron pérdidas económicas por valor de 386 mil 487 pesos.

En nuestras vías ya no se ven nuevas cruces porque influyen el cumplimiento de las normativas y la pérdida de la significación que tuvieron en épocas pasadas.

No obstante, siguen como espacios simbólicos que muestran que el dolor va muy lejos en los corazones y ratifican que deben ser respetadas y preservadas en su justa medida.



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