Salud

¿Sufrir para ser más sensual?

Bangkok.- Más de 300 hombres al mes requieren de atención médica de cuidado en Tailandia, tras someterse a tratamientos seudo científicos para ser más sensuales, afirmó el doctor Surat Kittisupaporn, del Hospital General de la Policía.

“Esos pacientes intentaron alargarse el pene con inyecciones de aceite de oliva, parafina, cera o silicona y luego de comprobarse su ineficiencia, se ha hecho hasta necesario extirparles los genitales”, apuntó el especialista.

“Las lesiones cutáneas de gravedad son comunes en estos episodios”, explica Kittisupaporn, “pues el cuerpo reacciona a lo extraño y las irritaciones o infecciones crónicas, resultan difíciles de curar e incluso hasta afectan la locomoción o finalizan en hechos trágicos”.

En el peor de los escenarios, el cirujano relató que en noviembre último se retiró los genitales de un hombre de 50 años de edad, después que en repetidas ocasiones, se inoculó aceite de oliva.

La búsqueda de la belleza ideal en Tailandia tiene una larga historia, según la profesora Suwirakorn Ophaswongse, de la Sociedad Dermatológica, en tanto forma parte de una creencia de que “los aristócratas deben tener la piel blanca, mientras los de oscura pertenecen a la clase baja”.

Con tal motivo, se han generalizado ilegales clínicas de cirugía estética o falsos expertos en belleza que están haciendo su agosto con los incautos.

Un promotor de este ilícito negocio murió en octubre último, porque el gel con que se rellenó las nalgas para hacerlas más proporcionadas, pasó a su torrente sanguíneo.

Para las mujeres, modificar los ojos, la nariz, agrandar los senos o los glúteos resulta un proceso normal y frecuente, aunque para conseguirlo, hay métodos que se las traen.

En este caso, se encuentra la autodenominada Khunyingtobnom o señora de las palmadas, quien afirma que con golpes puede aumentar la talla de los senos al menos en una cifra.

“Es la belleza de la Naturaleza. Un millón por ciento de garantía”, reza el eslogan de la excéntrica de 46 años de edad, que cobra 600 dólares por dos sesiones de 15 minutos y otra extra por cachetadas para, según afirma, inducir a la mejoría del rostro.

Desde hace 28 años, Khunyingtobnom vive de ese negocio de propinar palmadas o golpes, un sistema que aprendió de su abuela y que aplica a 20 personas por día.

Una acertada conclusión sobre esta tendencia ha expresado la profesora Suwirakorn, al decir que la mejor belleza es la que surge de adentro. (Prensa Latina)  

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