Vicente García

El General ha regresado

Eusebio Leal Splenger
Historiador de la Ciudad de La Habana

Mi amigo Héctor García Soto me pide con el corazón que diga unas palabras para el Mayor General Vicente García; debo decirles o introducirlos a todos en un tema cotidiano, hace un momento aquí en el estudio, mirando La Habana tras los cristales de la Emisora evocamos al Mayor General Serafín Sánchez y Valdivia porque era el día 18, una fecha particular en su historia. Hoy nosotros vamos a hablar del General Vicente García, colocándolo no separado sino dentro de la multitud de los que lucharon por la Independencia de Cuba y de los cuales su vida y su obra se convirtió por razones diversas en un paradigma.

En mi ensayo sobre Céspedes (Carlos Manuel) escrito hace varios años señalé que las figuras que más luz reciben son las que más grandes sombras proyectan, pero que nadie puede tratar de comprender las sombras si no ha visto alguna vez la luz, por eso acostumbrado a lo uno y a lo otro me introduzco en estas brevísimas semblanzas solo con la intención de rendir tributo, porque allá en Las Tunas, el territorio y hoy provincia de Cuba que el definió siempre con su actuar como algo muy particular en el Oriente de la nación, es hoy, escenario de la veneración, del culto, del respeto a su persona, situado allí en el centro de la plaza, en su monumento con su perfil enmarcado por aquel rostro severo, por aquel largo cabello que lo sitúa junto a Céspedes, Agramonte (Ignacio), los hombres del 68, como uno de aquellos rebeldes que se negaron a aceptar ni un solo día mas el yugo y la dominación extranjera.

Fue Vicente García gran caudillo de los tuneros y cuando hablo de caudillo hablo de ese que es capaz de encabezar a pie o a caballo a un pueblo que se rebela, este que hay que consultarlo en su casa o en la hacienda o en el campamento, o en lo profundo del monte para todo aquello que se quiera hacer en un determinado territorio, es un hombre indispensable sin el cual aquella historia no puede ser contada; valeroso entre los que lo fueron, fue llamado el León de los Orientales, un batallador, un incansable luchador, y todo el territorio de Las Tunas, pacificado y conquistado palmo a palmo por su machete y por aquellos hombres incondicionales que lo siguieron, se constituyen en una página gloriosa de la historia de Cuba.

Si el General García tuvo discrepancias con la dirección de la Revolución, la tuvo con hombres que dirigían el proceso histórico, es natural, generalmente estamos acostumbrados a oír historias hagiográficas, a una loa continua y permanente que ahuyente todo error y todo defecto; considero, que al analizarlo a él, estamos colocando ante un espejo a toda una gran generación, a la cual se le podría preguntar quién de ellos pudo alguna vez no darse cuenta con exactitud dónde estaba el correcto camino? Acaso no les ha dejado la historia la dolorosa página de la discusión grave que precedió a la Constitución de Guáimaro y aún en la propia sala de sesiones, acaso no tenemos ante nuestros ojos permanentemente a Céspedes, el Padre, cayendo de lo alto del risco en San Lorenzo como resultado de un acorralamiento político que no tuvo limites, acaso el propio General Antonio Maceo no dice con palabras claras, profundas y modestamente autocriticas, que cuando se quiere buscar un responsable de los grandes acontecimientos que perdieron la Revolución de los Díez Años, se busca uno y muchos quieren hallarlo en el General García, y no cito literalmente sus palabras, más bien su espíritu, responde, todos fuimos culpables, yo el primero, y para a hacer un análisis que está contenido en el epistolario publicado y que forma parte de la obra notable de recopilación de José Luciano Franco; la experiencia del General García, lo ocurrido en Lagunas de Varona, lo ocurrido en cada uno de los lugares en que se produjo una grieta o una disensión en el seno de la unidad es parte de una historia que tenemos que asumir totalmente, cuando la asumimos totalmente, es todo, más capaces y más altos para poder ver el futuro y para poder comprender las dramáticas circunstancias en que nos toco vivir en nuestro presente.

Hoy, que las pasiones se han apagado, hoy que tengo ante mí la carta de Antonio Maceo precisamente del 13 de Junio de 1886, en la cual dice, solo nos falta que Vicente García comulgue con nosotros; me permito evocar aquel viaje con la escolta y los compañeros que le siguieron fieles, que salen de Cuba en un exilio sin regreso, y parten a las islas del Caribe primero y a la Venezuela, hermana, próxima y distante después; allá en tierras venezolanas se le vio con humildad como a otros tantos empuñar el arado y arar la tierra para vivir, acompañado y sostenido por la fe de su esposa Brígida, heroína sin par de la Revolución Cubana, aquella que una vez volvió a Cuba trayendo en sus propias manos las cenizas del héroe que no pudo volver nunca.

Y hoy el General ha regresado, y ha regresado definitivamente, ahí está con nosotros, está en el lugar que le corresponde, y nosotros le recordamos hoy con emoción, en Cuba y en cualquier rincón de la Tierra donde existan cubanos y gente de Las Tunas, porque el hombre que no es capaz de amar la casa natal, el pedazo de tierra, la aldea, el pueblo, la ciudad donde vino al mundo difícilmente podrá entender el misterio de la Patria.

 

Publicado Frank Díaz Rey

PRISMAS DE LA HISTORIA, DE HABANA RADIO.

http://apic-alternativa.blogspot.com/2008/09/mayor-general-vicente-garcia-1231833.html

 

 

Artículos relacionados

La Cana, triunfo mambí

Tania Ramirez

El gran caudillo de los tuneros

Redacción Tiempo21

Brígida Zaldívar Cisneros

Redacción Tiempo21

Enviar Comentario


4 × cinco =