Historia

El voto, derecho de las mujeres desde hace 79 años

yenima 12Yenima Díaz Velázquez
yenimadv@enet.cu

Cuando Dolores Margarita y María Antonia vuelvan a las urnas el próximo 3 de febrero para elegir a los delegados a la Asamblea Provincial del Poder Popular de Las Tunas y a los diputados al Parlamento cubano se sentirán las mujeres más importantes del mundo porque de su voto también depende el futuro de la Patria.

Como ellas hay miles de féminas en este territorio y en toda Cuba, que sienten orgullo porque su opinión cuenta a la hora de elegir al delegado de la circunscripción o a los integrantes de los órganos superiores de gobierno.

No es así en otras regiones del mundo, en las que existe mucha discriminación de género y a ellas solo les “corresponde” atender a la familia, hacer con laboriosidad los quehaceres hogareños y estar disponibles para cuando el esposo requiera sus servicios afectivos, sin vida social y mucho menos política.

Aquí las mujeres no ganaron ese derecho por la buena voluntad de los gobernantes sino que cerró un largo período de demandas femeninas y su autorización fue una de las mayores conquistas de la sociedad cubana de la primera mitad del siglo XX.

Desde 1896 comenzaron las solicitudes, las cuales se multiplicaron en varias ciudades, al extremo de que en el Primer Congreso Femenino, celebrado en 1923, fue uno de los temas más debatidos y en esa fecha se decidió luchar hasta obtener el derecho al sufragio sin condiciones ni compromisos.

Hubo burlas, amenazas y chantajes que no debilitaron el propósito de múltiples campañas hasta que el 10 de enero de 1934, el Gobierno de los Cien Días, encabezado por el Doctor Ramón Grau San Martín, aprobó definitivamente una ley que concedía a las mujeres el derecho a votar, lo que se hizo efectivo durante las elecciones de 1936.

Con esa decisión, las cubanas marcaron un hito histórico pues en el continente americano solamente le anteceden en esa posibilidad las de Estados Unidos y Uruguay. Poco a poco se aprobó en República Dominicana, Guatemala, Belice, Argentina, Venezuela, México, Colombia y Honduras. Incluso hace apenas tres décadas que Canadá concedió el derecho al voto a las mujeres y en 1978 lo obtuvieron las ecuatorianas.

Con el Triunfo de la Revolución, en enero de 1959, las mujeres de Cuba afianzaron sus derechos al voto, como electoras y elegibles y formaron parte de diferentes puestos en el gobierno.

Un ejemplo es su presencia en las ocho Asambleas Municipales del Poder Popular de la provincia de Las Tunas, a 690 kilómetros al este de La Habana, donde de las 764 personas que desempeñan esa responsabilidad, 213 son mujeres.

Igual ocurre en todo el país pues la candidatura a diputados al Parlamento cubano recoge el nombre de 299 compañeras, el 48.66 % del total, superior a las 226 que integraban la Legislatura anterior.

Conscientes de su responsabilidad y satisfechas por ejercer su derecho Dolores Margarita y María Antonia ya decidieron efectuar el voto unido, que es votar por todos los candidatos, lo que se traduce en elegir por la Patria y de esa manera dar continuidad a las conquistas de las féminas de este archipiélago.

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