Opinión

A pesar de los augurios, el 2013 se hace realidad

darletis leyvaDarletis Leyva González
darletislg@rvictoria.icrt.cu

Las Tunas.- Un nuevo horizonte nos abraza; 366 días quedan atrás, resumidos en 12 meses más de nuestra vida, en 12 meses menos de existencia.

El 2012 con su adiós despide también un año de tensiones y temores; muchos sintieron escalofríos por las predicciones del fin, vaticinado para el día 21 de diciembre; ¡pero estamos aquí!, con la suerte de degustar en cada jornada un valioso e incalculable tesoro: la vida.  

El 2013 ya nos hace un guiño y convida a vivir los nuevos 365 días para en ellos segundo a segundo, minuto a minuto, hora a hora, en días y noches, continuar tejiendo la historia de nuestra vida, con sus hilos de costumbre, sus rupturas, sus cambios bruscos, sus aflicciones y alegrías, sus sorpresas, sus advenimientos …

La mayoría de los cubanos recibimos el nuevo año con la alegría que nos caracteriza, junto a los seres que más queremos; saboreando la comida que más nos gusta y con ese aire de autenticidad, solo nuestro. Un 2012 de cambios significativos en nuestra sociedad se despide, aún con la pesada mochila de escaseces y necesidades económicas que cargamos día tras día.

Pero a pesar de esas limitaciones que nos empañan la mirada está lo esencial, casi siempre invisible a los ojos: tenemos la suerte de amanecer en un país de belleza natural envidiado por miles de foráneos, donde el sabor de la libertad y la seguridad que se respiran en cada esquina, es conocido por todos.

Una tierra de gente desenfadada que no anda con vacilaciones o superficialidades para visitarse, tenderse la mano o demostrarse afecto en medio de tantas crisis; gente que llora con profundo dolor a sus muertos, pero sabe también de la verdadera alegría cuando hay que festejar.

Esta Cuba nuestra llena de defectos y virtudes como los humanos mismos necesita más que nunca en el 2013 del espíritu emprendedor de sus hijos, de la mayor transparencia, responsabilidad y entrega de sus líderes, de la confianza y apego de los de a pie, aunque casi siempre esté asfixiado el bolsillo.

Un nuevo año mi gente ya con nosotros; ahora con la posibilidad tangible de desarrollar por cuenta propia ideas y aspiraciones, de crecer con nuestra fuerza y resultados, de cambiarnos de barrio si queremos, de decidir sobre nuestras propiedades, de emigrar del país si se es admitido por otras naciones.

Brindemos entonces a nuestra salud por los esperados cambios y avances en la vida económico-social de este paraíso caribeño, en el que nos tocó nacer, para que el 2013 sea un feliz y próspero año nuevo. 

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